20190915

100 Años de Mingote en el ABC

Data Estel·lar mostacha Diumenge 20190915

Mingote fue un dibujante, ilustrador... yo lo veo más como ilustrador. Siempre estaba por ahí, 59 años en el ABC, toda la vida, casi que solamente dejó de figurar en los mass media al poco después de fallecer el 20120403. Acabó apareciendo en la radio durante muchísimos años y en Tele5, en Este País Necesita un Repaso: el programa de la tele era una variación del programa de tertulia cómica y periodística de la radio. 

Aquí, en teoría, el vídeo que puso el diario en la noticia. Si no va, que es lo habitual, pues os vais a Fallece Antonio Mingote, el gran ilustrador de ABC:


   

       
   

Con un estilo absolutamente barroco, fue de los pocos que supo usar el color de manera variada... o puede que fuera de los pocos a los que se lo permitieron, dado que ha sido considerado innecesario y caro su utilización hasta la llegada de la impresora informática casera a mediados de los años 1990. Ahí es cuando nos dimos cuenta, en casa, de que "no es tan caro como nos cuentan lo de imprimir en color"... y menos si lo haces con una tirada no unitaria, no personal, sino por centenares y miles. 

Hum... puede que una página en color cueste unos 16 céntimos. 

Así que la sorpresa ya no es tal cuando encontramos a pequeñas editoriales fanzinerosas que publican en color obras que venden a precios más que aceptables en los salones y ferias del comic.

Con fecha 20190119, En el diario ABC, que tantos ilustradores y humoristas gráficos ha tenido (insólito en el desierto periodístico hispano),  Rodrigo Cortés le dedica  el texto (así me ahorro saber si es reportaje, noticia, artículo o qué más):

Rodrigo Cortés100 años de Mingote: donde bailan los monos


Me enviaron el enlace. Seguramente será conocido de todos los aficionados porque ha pasado mucho tiempo desde enero... pero lo inserto aquí para el que lo quiera leer, además de poder ir al enlace. Lo que pasa es que me fío poco de los enlaces: repaso el blog y me suelo encontrar que no encuentro, que no hay nada al otro de un enlace o de una imagen tomada de internet. Todo es demasiado perecedero. 
 El texto es suyo, del periodista y del lector, pero las negritas de los nombres propios y las cursivas son mías, aunque las cedo. La Maginoteca, con ese inconmesurable interés por el servicio público y colectivo, ha subrayado algunas curiosidades sobre las herramientas de dibujo.

Entre los autores, hay no pocos que son humoristas del siglo XX, como Tono, y otros están vinculados o al ABC o a su entorno cultural, tipo La Codorniz, de humoristas de la prensa (los hemos señalado en azul). Ah, y también está Luis Alberto de Cuenca, que hable de lo que hable siempre sabemos que hay tebeos por ahí insertados. Pero eso ya lo sabéis, ¿no? Es que me enrollo mucho porque nunca sé si la peña pesca o papa moscas.

La luz entra del norte. «Es la mejor luz», decía. Para dibujar, se entiende. La que mejor aprovecha la trayectoria del sol. En realidad, lo primero que se ve al entrar en el estudio (él nunca lo llamaba despacho, eso es cosa de notarios) es la enciclopedia Espasa, con su paredón de lomos negros que encierra esa clase de conocimiento que se deja encuadernar y que cambia con el tiempo. Como primer muro que salvar. El estudio de Mingote se mantiene más o menos como estaba y es un templo a la prudencia. A la del juicio y a otras. Todo en él habla de quién era y muy poco de lo que creía, Mingote era uno de esos hombres que aún no habían sustituido las ideas por las doctrinas, se lamentaba -como presumiendo- de que podía convencérsele de cualquier cosa.
A Mingote no le molestaba lo que pensara nadie, por si tenía razón, ni siquiera si lo dejaba por escrito; le daba coraje, eso sí, una mala encuadernación. Probaba cada libro que compraba, lo abría bien, boca abajo, lo agarraba por las tapas, lo sacudía. Lo sometía a las pruebas que McLaren impone a sus coches. Luego llenaba las páginas de notas, con esa letra inconfundible que tenía, tan dibujada como escrita, la misma que destinaba a los monos, pues así llamaba a sus dibujos. Sabía ser elogioso: «Tengo la impresión de que es una fantástica y crudelísima burla de la literatura escrita por un literario eminente…», anotaba al final de En casa del profeta, de Thomas Mann. «Y al final lo que cuenta es evidente (…); el deseo, el sexo. Pero si da lugar, además, a páginas como esta, el sexo, ya de por sí respetable, se magnifica y enaltece. O sea, bien». Pensaba en privado como lo haría en público, con la cautela que impone la inteligencia verdadera: «El traductor del cuento no ha hecho el mejor trabajo (…), y si al exotismo se le añade el trabucamiento (…), la lectura es poco satisfactoria. Mejor en inglés. Supongo». Acaso ese supongo resuma su pensamiento, poco dado a las certezas, y menos a la persuasión. Aunque sólo fuera para evitarse el aburrimiento. Una mala encuadernación sacaba lo peor de él, que era bastante bueno: «Observe el lector», acotaba en una de esas hojas blancas que los editores parecen reservar a los arrebatos, «la asquerosa encuadernación de esto que podría ser un libro y sólo es un montón de hojas impresas entre dos cartones. Parece mentira, hombre». Hasta ahí llegaban sus enfados. No muy lejos.
El estudio de Mingote es un lugar ordenado, dentro del desorden. Y al revés. Bajo el cristal que añade peso a la mesa descansan aplastadas una y mil fotos, dibujos, diagramas, textos, que no respetan en su disposición los ángulos rectos, como si hubieran caído del cielo y el cristal los hubiera congelado en el tiempo. Allí lo mismo cabe Louis Armstrong, con sus mofletes de negro, que una tabla de bastidores con medidas internacionales, o unas muestras de color en acuarela con su número de catálogo; lo mismo los teléfonos importantes que algún artículo recortado, o Tono con un paraguas, en blanco y negro, bajo un posavasos con la Venus del espejo tocada con el rostro de Sophia Loren. Cosas importantes, nada más. Un pisapapeles de cristal del centenario de Jardiel. Otro exactamente igual que el primero. Frente a la mesa, un escritorio inglés de madera clara, hasta arriba y hasta abajo de cajones, como de contable de Dickens, que compró en Portobello una vez y le dio problemas en la aduana, como todo lo que se declara poco. Botes de pinceles, botes con estilográficas; una calculadora, un fax antiguo (¿los hay nuevos?); sellos de sellar y de los otros; una foto de Billy Wilder con su sonrisa de cínico, que es también la de romántico; un billete de cinco mil pesetas firmado por el que sale en la foto; alguna lámpara, un flexo. Una caja de dos pisos de lápices de colores, de Faber Castel, con mil rojos y mil verdes; con mil colores distintos, aunque nunca todos: «Me falta un azul», se quejaba. Pues entre el cobalto y el índigo y el Klein y el cian y el Prusia siempre queda un azul por comprar que los demás no vemos. Y un millón de libros (tirando un poco por lo alto), desde una antología de Mihura al Estatuto de Cataluña, o Le mythe de la transition pacifique de Sophie Baby. De Todos vosotros, de Manuel Hidalgo, a Mujeres fantásticas, de Luis Gasca, o La era de la razón (que también el XVIII tiene en el estudio asiento). O El libro de las hojas muertas. O La sonrisa de Eros. Y diccionarios, claro, el de su Academia, a la que iba todos los jueves, y el otro, el de la Moliner. Y los otros. Y su ABC, encuadernado, desde no sé cuándo hasta no sé cuándo. Y El porqué de los dichos. Y España en la encrucijada. Y dieciocho años de poesía -del 79 al 96- de Luis Alberto de Cuenca. Y una estantería o dos para los dibujantes amigos: Chumy, El Roto, Martinmorales… Y otra -más bien a trasmano- para sus propios libros, que buscan la sombra medio apilados. Como con sonrojo. Y, claro, las greguerías, que por eso hablaba Mingote de los tres Ramones, para él Gómez de la Serna (el único sin apellidos), Valle, el del brazo perdido, y (no lo toques ya más) Jiménez, con jota. Que así era Jiménez. Paredes y paredes, cinco (por un recodo que una vez quiso ser baño), tapizadas de volúmenes que apenas dejan espacio para un par de butacas verdes y un sofá gastado. Y una mesa baja de cristal, también infestada de letras. Y una silla alta, altísima, de madera, como para visitantes ilustres (en realidad, una escalera para alcanzar los estantes altos). Y otra de metal y cuero de Le Corbusier, sobre la que advertía al visitante: «Tú sabrás si quieres sentarte: es de diseño». Y un par de alfombras de lana, una grande y otra pequeña, con motivos geométricos, para sostenerlo todo, que allí no se cae nada.
Y por fin esa luz del norte que inunda el estudio y, en el ocaso, lo convierte en un contraluz penumbroso que da la medida exacta de sus volúmenes, que no son sólo los físicos, cuando desaparece el detalle y sólo queda lo que importa. Y una cita de Azaña en la pared: «La libertad no hace felices a los hombres, los hace, simplemente, hombres». Para que nadie se haga ilusiones.Mingote se levantaba con el sol y se tomaba un café con leche -muy clarito- y algo de fruta. Se iba paseando al Gijón, o al Café de Oriente, o a Riofrío, según. Cruzando el Retiro. De camino compraba los periódicos y desayunaba otra vez en el café de turno, donde los leía con calma y veía qué se cocía; anotaba aquí y allá; pergeñaba en una libreta de 11 x 7 el boceto de su mono del día. Le bastaban cuatro líneas, tenía tan domesticado el lápiz que sólo salía de él lo que quería, que era poco y exacto, con la misma sencillez engañosa con que Fred Astaire bailaba o escribía Twain. (En el cajón superior de la mesa -el de la izquierda según se sienta uno- abundan aún esas libretitas llenas de ideas y trazos; en el de la derecha está el celo; los clips, las reglas, la grapadora; las gomas, el sacapuntas).
Cuando regresaba a casa, a eso de las diez, hacía el mono como Dios manda, primero a lápiz -a menudo un par de veces, para elegir el mejor-, y luego lo pasaba a tinta, que tanto podía ser Talens como podía ser Parker, o Winsor & Newton, o la que fuera, que en eso no tenía manías; sobre un papel satinado de alto gramaje, de la marca Guarro. Con tintero y plumilla. O a veces con pincel, sobre papel de acuarela. Si necesitaba borrar, usaba el gouache blanco. Los primeros años iluminaba (así lo llamaba él) con tramas, de las de los tebeos de antes; luego, con acuarela o lápiz. O con el mismo café, si se le caía -y se le caía mucho-, que el talento todo lo aprovecha. A las doce tenía el mono hecho. Mingote era un gran pintamonas. El periódico mandaba entonces a un motorista a por la ilustración, al que sustituyó luego el fax, y por fin el mail, que también va en moto. Si quería tomarse vacaciones (que en general le aburrían, como le aburría viajar), tenía que preparar una nevera de dibujos veraniegos, de efemérides, de dichos, de costumbres. Despegada de la actualidad. Pero mandaba sin dudar un mono nuevo si saltaba la noticia: un viñetista es siempre un poco reportero, aunque a Mingote le gustaba darse unos días para digerir las novedades y no decir cualquier tontería.
Luego se dedicaba a sus cosas, que eran muchas. A su mujer, por ejemplo, Isabel, que era la que hablaba por teléfono, la que le hacía la agenda. La que le apartaba los obstáculos del camino. Escuchar hablar a Isabel es un espectáculo: se sale de la vía principal apenas la toma y dibuja con cada frase un paisaje nuevo. No le van los mapas, ni otro orden que no sea el propio, va al mercado con metro para asegurarse de que la lubina le cabe en el horno. Su sobrino Óscar -una metralleta lenta- le puso, de niño, Totón a Mingote, el nombre con el que ya se quedó en la familia; a veces se deja caer por la casa y le completa las frases, que ella, a la vez, completa también. Menuda es. Toca entonces cazar las palabras a lazo, o con cazamariposas, o por la vía del recuerdo aproximado, que es, de todos los recuerdos, el que mejor sirve. Isabel, a sus ochenta y nueve casi, ejerce aún de esposa, nunca de viuda. «Sin mi mujer», dejó Mingote escrito, «me disiparía como el humo».
Mingote era de echarse la siesta, como los hombres importantes que no saben que lo son: «Para que un hombre esté despierto», decía, «debe despertarse dos veces». Lo que funciona también como metáfora. Si podía, bajaba a pintar al otro estudio, al que sustituyó en los 90 el viejo piso de Alcalá; el de arriba era para el dibujo y la escritura. Mingote -como arriba, abajo- se entregaba a la filosofía a su manera, la de Hombre solo, el manifiesto dibujado por el que prefería que lo recordaran, un tratado inapelable sobre el asombro y el desconcierto. Sobre la duda. La mirada del poeta que rompe los adoquines con ese globo que tantas veces dibujó y que lo resumía todo sin explicarlo; y que una vez quiso pintar al óleo: «Este cuadro no tiene título», le dijo a su cámara de VHS mientras la probaba un día, medio descamisado, con música atronadora de fondo, «pero se supone que es bastante aleccionador». Mingote sostenía, un poco a la aragonesa, que la pintura servía para explicar la vida. Que para eso pintaba él la cola del autobús, para que la gente supiera cómo era y no se extrañara luego. Luego añadía a la cola un señor con armadura, o un torero. O un astronauta. Aún resuena la voz de Mingote en el dormitorio de Isabel, cuando alguien, medio despistado, llama a su casa del barrio de la Estrella y hace saltar el contestador: «Este es el 91 574…», declama Totón con voz guasona. «Si tiene usted algo que decirnos, que no me extrañaría, hágalo después del pito que suena a continuación. Gracias».

20190914

Pulgarcito Segunda Edición

Data Estel·lar segundona Dissabte 20190914

Misterio misterioso. 

La revista que más ilusión me hizo cuando Ediciones B-Grupo Zeta recuperaron las revistas fue Pulgarcito.

Enseguida pensé que sería una sabia mezcla entre la pequeña reciente (el personaje Pulgarcito sale en la mancheta, la hstorieta de portada de los primeros números y tendría historietas dentro, pensaba una voz de la lógica) y la etapa histórica y antigua (tamaño. color amarillo en la portada), osea, con un regusto histórico necesario y que yo no conocía hasta donde llegaba, de igual modo que también ignoraba que hubo una etapa de 1985-1986 con recuperación de historietas y chistes añejos.

Error. Al final, fue una revista gracioseta por momentos, que nos gusta, pero que está lejos (Alfa Eridani) de las etapas 1940-1979 (con todos los altibajos) y la de 1981-1985... y dejo fuera la de 1985-1986 porque no sabía ni que existía.

Duró poco. Dejar caer esa revista es un fallo estratégico gravísimo por parte de Ediciones B-Grupo Zeta.. Sin acabar la escolarización obligatoria, ya sospechaba que allí no pensaba nadie. La de quebraderos de cabeza, la de ideas que habré tenido... "malaguanyades idees".

La sensación que uno tiene en 2019 es que cerraron Pulgarcito (cabecera histórica y representativa de Editorial Bruguera) en cuanto lograron abrir el nuevo TBO (cabecera histórica de la antigua editorial rival). La primera aparece hacia 1921 y la segunda es de 1917. 

No sabían con qué rellenar la revista. Mira que hay cosas, que hay y hubo dibujantes...

Pero eso no lo sabíamos. Que fueran a cerrar una revista "nueva" no podía suceder. 

Y encima sacaban 

SEGUNDA EDICIÓN ESPECIAL COLECCIONISTAS

 EstEst


¡Qué bien que volviesen a imprimir esos números que se nos habían quedado atrasados o que no habíamos nunca en las tiendas o que no habíamos podido comprar en su momento!

Pero ahí el pensamiento es ambivalente, ya en aquellos momentos: ¿es creíble que, precisamente, de la revista que nos gusta, Ediciones B-Grupo Zeta vuelva a imprimir una tirada? ¿Y por qué pegan el sello de SEGUNDA EDICIÓN ESPECIAL COLECCIONISTAS
sobre el título. En algún sitio hay que ponerlo pero ¿tapando feamente el título?

Pasan los siglos: y no vemos en mercadillos ejemplares a porrillo de Pulgarcitos de 1987 sin y con ese rotulo. Tendría que haber el doble que otras revistas, si las tiradas eran similares. Si hubo tanto éxito.

Seguramente que fue una redistribución a la que le colocaron esa fajita superior. ¿Por qué? Pues ni idea: para no se pensara que revendían algo viejo, que así era, de meses anteriores o del año pasado... ¿A quién le podría molestar? No te gusta: no lo compres.

En algunos retapados hemos visto números iniciales con esa fajita, pero los posterioes sin ella. Es raro, ¿no? ¿Los retapados no tendrían revistas de la misma temporada? En realidad, eso apoya la idea de que les imprimeron el sello a algunas revistas Pulgarcito, unas de las cuales fuerona los kioskos yk se vendieron pero otras no se vendieron y regresaron a la editorial o a la distribuidora o, con la fajita, nunca fueron a los kioskos: esos dos últimos casos pudieron ir a ingresar los volúmenes de retapados.

¿Por qué no hay fajita de "coleccionista" en otras revistas? Dudamos mucho que se vendiera toda la tirada. ¿Por qué no las redistribuián de igual manera?

La portada me gusta como diseño: el titulo Pulgarcito va acompañado en la siguiente línea del anuncio de la historieta de la portada: 

CON
EL BOTONES SACARINO
Conocemos al personaje pero está bien que existe un título. Y, cuando cambien de historieta... oh, rayos, que casi nunca lo hacen. Que clavaron al cabezón del botones en la portada y ahí se quedó.

No me preguntéis por qué, pese a tener la firma apócrifa Equipo B, el dibujo parece mejor. Puede que se esmeraran más para la portada o puede que tuvieran a algún dibujante potable para estos casos o puede que pagaran algo decente que convenciera a los artistas de que había que trabajar. El caso es que parece más ibañezco. El coche se parece al del Cohete 2.000, realizada por Ibáñez y publicada en el año 1973.

Puede pasar desapercibido el Sacarino gigante en la viñeta 3. Se superpone a la página como si fuera el consabido Mortadelo en un chiste de portada. Tal vez podría estar más, no sé perfilado, con un trazo más grueso. Puede que no fuera mala idea del todo que este o una figura similar en la página central o en la contraportada se pudiera recortar. Mejor lo segundo y tercero para no romper la portada y lo que haya detrás. Como una figura de cartón con peana que, por cierto, fueron regaladas (vikingos, piratas...) en varios números de Pulgarcito. Feliz el que las consiguiera. ¿Fue regalo-regalo o fue otra redistribución para desahacerse de material que no habría logrado éxito en las tiendas?

No localizo el numerito de la historieta.
 
La portada contiene un anuncio de BILLETES MORTADELO. 

En la contraportada, tenemos a Personajes de Película.! Hoy: TARZAN, que es una serie de Ramis pero que es una variación de la comenzada en las primeras contraportadas aantes bajo el título Oficios Humanos Trabajos Mundanos por Anónimo con un dibujo más bonito, que también parece como más clásico y más antiguo, de los años 1930-1950, y que yo hubiera colocado en el nuevo TBO porque no está tan lejos de los desgloses en planos de los Inventos del TBO. ¿Por qué desapareció esa serie inicial? Ni idea.

Suelo pensar que esa serie y dbujante tiene vínculo con la revista Monstruos&Co o con Bichos... quién sabe.

El objetivo de ambas es claro: es aprovechar el subgénero de chistes de detalles que Ibáñez lleva años poniendo de moda: elementos graciosos o estrafalarios .


La página de Ramis87 va numerada: 2949. Eso nos sirve para señalar que los dos mil novecientos son del año 1987

Todas las portadas de Pulgarcito contienen lo siguiente: "40.03". Dos cifras punto dos cifras. No es ningún numerito de la historieta sino alguna identificación de la publicación. No es el año ni el mes ni hace referencia al número de páginas ni al número de la colección. Tal vez está relacionado con el ISBN o el ISSN.

Sacarino: Tarde de fútbol

Data Estel·lar pelmagol Dissabte 20190914

Nos encontramos ante el Pulgarcito número 29, con un precio de venta al público (PVP) de 140 pesetazas que, siendo menos que 1€ actual la sensación era como la de 5€ para algo que debería costar 90 céntimos o cents. Ediciones B-Grupo Zeta, año 1987

Título de la serie: El Botones Sacarino.
Título de la historieta: Tarde de fútbol.
Protagonistas: botones Sacarino, Director comúnmente conocido como Dire, Presidente comúnmente conocido como Presi.
Autoría: colectiva y apócrifa bajo la nomenclatura Equipo B.
Creador de la serie y del protagonista: Francisco Ibáñez Talavera, basado fuertemente durante años en el aspecto y escenario de Gaston Lagaffe y la ropa del personaje Spirou, ambos del gran autor belga, André Franquin
Numerito: 3243.

 El "2" se ve fatal". La numeración de Ediciones B-Grupo Zeta tiene tantas cifras como el número final: una cifra para las primeras historietas, etc. En Bruguera eran cinco cifras, rellenando con ceros iniciales si no se llegaba a esas cinco, salvo en las historietas extranjeras que llegan a las 6 cifras (comenzando por el número uno -1- las de hasta 1982 aprox y por dos -2- entre 1982 y 1986) o por 5 cifras más un guón ("-" ) y una letra "i" mayúscula para las historietas "inglesas" (en realidad, británicas, de las editoriales IPC o Syndication Internacional) en la primera mitad de los años 1970.

Pese a que la publicación se anuncia con Pulgarcito y su gato Medianoche en la cabecera, estos personajes apenas tienen presencia, ni física ni simbólica: con historietas de 3 páginas de chistes birriosos realizados por el Equipo B que apenas es capaz de imitar parte del dibujo de Jan de mediados de los años 1980, nada tiene que ver con aquel salto imaginativo de la serie de Jan en los primeros años 1980. Las portadas también abandonan enseguida las historietas-páginas, esas sí realizadas por Jan. Habría que preguntarser qué pistola le pusieron en la sien para permitir que destrozaran a su personaje. Oiga, que sí, que habría que saberlo.

Fracasan los nuevos personajes: un día hablaremos de Punki Chungui. Una lástima, sobretodo cuando le metieron a las dos ratas gigantes amigas del cada vez más infantil y pequeñajo punk. Lo de punk fue la moda fea que inundó las calles de los años 1980 y primeros 1990: pelajos con pinchos que te sacaban un ojo, ropajes negros cucaracheros, punchas por todos lados. Feo, feo... suerte que la luz eléctrica de las localidades sí funcionaba, no como desde el 2006, o hubiéramos vivido en la más tenebrosa oscuridad por culpa de esas modas. ¿Contenido cultural? Eso es para intelectualoides legitimidares de estupideces: que si los skins por ahí, que si los rockeros, que si los jevis, que si los grunges y lo de después... nada, el vacío mental, el tránsito de la auto conciencia a las marcas, al marquismo de todo tipo, al consumismo de ropa y productos de peluquería. La extinción de futuros ciudadanos y la fabricación de zombies del consumismo. Sean felices.
Así que el protagonismo pasa a otro personaje clasicorro: El Botones Sacarino, pero sin Ibañez y sin los apócrifos que le pudieron aportar estabilidad o algo de calidad, como Lourdes o Lurdes Martín Gimeno, aunque flojee en El Escarabajo de Oro (firmada como Bruguera Equip).

De a entrevista de Chespiro en el 2011: 

5.-Con el paso del tiempo, mientras que a otros dibujantes como Juan Manuel Muñoz se les especializó en historietas de Mortadelo, usted realizó algunas aventuras largas de Sacarino. ¿A qué obedeció este “reparto” de los personajes? ¿Qué recuerdos guarda de algunas de estas espléndidas aventuras del botones, como El escarabajo de oro o En el País del Petrodólar?

Dibujé Sacarino con Casanyes alguna vez. Pero, por ejemplo "Sacarino y el escarabajo de oro", y esto es cierto del todo, es guion y dibujo míos.Totalmente. Además, lo dibujé para Alemania. Contratada por una persona que lo hizo sin permiso de Ibañéz. Podría haber ido a la cárcel si el autor me hubíera puesto una querella. Pero Ibáñez me conocía y me creyó a mí. Por cierto, la revendí a Bruguera. En aquellos años, el autor no trabajaba para la editorial.

6.-Llegó un momento en que, de trabajar para la editorial, empezó a trabajar directamente para Ibáñez, completando su dibujo a lápiz. ¿Cómo fue que el dibujante entró en contacto con usted para ello, a mediados-finales de los 80?



Esta vez, sí que fui yo la que llamó a Ibáñez y le pedí trabajo directamente. Él me había dado su número, pero lo que menos se imaginaba es que yo le fuera a llamar.Enseguida quedamos y me enseñó a dibujar sus nuevos personajes. Chicha, Tato y Clodoveo. Me encantaron. Pero eso fue en el 86. Y también dibujé un montón de Rebollings.

El argumento no está mal, aunque deja muy mal cuerpo: estás en el trabajo, te obligan a trabajar y el único que trabaja es castigado por culpa de la religión del fútbol.

Las imágenes no son óptimas: son fotografías levemente modificadas, realizadas no sé cuándo. Para tener una idea, ya sirve.


Compruébese el símbolo "Equipo B" puesto en la parte superior de la p2, en forma papelito.


 Cuidado porque, en la Universidad no es raro que, tan imposible como es pedir educada y colectivamente, salir antes para coger trenes y autobuses coordinados, en cambio es habitual que los profes digan: "los miércoles que haya Champions salimos media hora antes", sobretodo si juega el Barça. 




  Aunque los movimientos quieren ser los de Ibáñez, no sé si notáis que parece que pesen los brazos, o que falte cuerpo en los personajes. Otra cosa que faltan son fondos: las paredes pueden estar más vacías pero, para eso, tendríamos que estar en un comic-book de Marvel en las décadas post-Kirby. Ni Mort(ellaro) solucionaba el problema


Explicaciones del cambio tecnológico: las teles "gordas" desaparecieron a partir del año 2010. Las primera teles planas que se pudieran encontrar en las tiendas de forma fácil (caras, más bien) serían de hacia el año 2000. 

Explicación sociológica: no era nada habitual que hubiera teles en los trabajos ni que nadie llevara una tele portátil como la amarilla que lleva el botones. ¿1987? Podría ser cuando comenzaban a haber 2 pantallas en las viviendas. Además, ¿enchufes de antena? ¿Varios en varias salas de una empresa, oficina, centro educativo, hogar? Vamos a reír hasta el 2019 incluido.

El estuche de la tele portátil ¿eso ha existido alguna vez? más bien parece la funda de una máquina de escribir. 

Maradona y (Gary) Lineker: del Barça otra vez. Que se usen nombres reales nos indica una preocupante y creciente falta de imaginación en los guiones de las historietas. Quedan más anclados en aquel 1987, o el año que sea, y menos reeditables si no es con modificación de los nombres. Lo mejor es poner nombres inventados, aunque tengan que vez con los reales: Balonoda y Goleker o algo más inspirado. Aunque, para no haberlo cobrarlo, al contrario que el Grupo Zeta, oiga, mi idea no está mal.

La historieta consta de 6 páginas para una revista de unas 32, lo que son bastantes: 18.75% del total de páginas + la portada, lo que llega al 21% del total para ese personaje con una historieta no de autor sino de la maquinaría apócrifa y no especialmente bien dibujada aunque cosas peores hemos soportado.

A efectos narrativos de la historieta: uno ya sospechaba que el botones y el Presi se parecian: ambos tiene una cabeza que no cabe en cualquier mansión. Si le pones las gafas a Sacarino. ¿Son familia? El caso es que las dos viñetas contiguas en las cuales saltan a la vez nos señala otra vez esa semejanza.

Ah, y ambos son del Barça, por si quedaba alguna duda. 

A ver si puedo hablar de la portada: hecho, aquí está: Pulgarcito Segunda Edición.

¡De nuevo con vosotros! por primera vez: el spot deTV

Data Estel·lar videovista Dissabte 20190914

Llevo años buscando el vídeo del anuncio de la tele de Ediciones B-Grupo Zeta.

Alguna vez crei encontrarlo pero creo que nunca logré insertarlo en el blog.

Ahora, gracias a latiacomforo, con una cadena interesante, accedo a su visualización:


 

20190913

Riadas e inundaciones en Murcia: sí ha pasado y sí hay que recordarlo

Data Estel·lar amb aigua Divendres 20190913

Sí ha pasado antes.
Sí lo recordamos.
Si las localidades de Murcia no tienen planes para lo más normal, es problema de los políticos, de los votantes que los han votado durante décadas, y de los técnicos.

San Pedro del Pinatar, Águilas, Lorca y Puerto Lumbreras han hecho sus deberes de cara a las avenidas



¿Sabéis que han tapado acequías y vías de agua desde los años 1990 y 2000?

20190912

Resumen de Superlópez y el Poder

Data Estel·lar poNderosa Dijous 20190912

Esto pretende ser un resumen somero de Ciencia Política aplicada la serie Superlópez por Jan.

En otros personajes y series podríamos discutirlo... pero lo que está claro es que Superlópez, sus historietas, sus personajes, tienen una carga social y política clara. La lucha por ocupar el poder, por sustituir a uno por otro se da continuamente.

En la pareja: manda Luisa o Juan.
En la empresa: González contra López (hasta La Caja de Pandora) y luego ambos por ocupar un cargo directivo (desde La Gran Superproducción son jefecillos).
En la sociedad entre cabecicubos y cabecirredondos.
En la esfera política por ocupar las instituciones: y ahí Jan tiende al partido único y la dictadura totalitaria: desde la revolución cabecicuba del "yo nunca comí fruta" y  las ruedas cuadradas hasta la Regla del Tres.
A nivel planetario entre concepciones como los dos tipos de petisos, a su vez con dictaduras teocráticas totalitarias.
A nivel histórico se repite el quién manda.

En ámbitos más micro: el líder de la banda de Trapone... es él pero puede ser preciso que Escariano disponga de los mismos delincuentes para sus delitos. Y, si aparece, Lady Araña o el gran capo mafioso-político Refuller d'Abastos, la cosa se complica en una pirámide de líderes negativos con gran capacidad de influencia en su cercanía social y en lo más alto.

Todo ello suele ir acompañado de un vocabulario específico que reafirma que estamos ante un conflicto político o ante la definición de un mundo por medio de una narrativa, de un storytelling, de unos vocablos concretos.

Recordemos que Uderzo se negó en varias ocasiones a que Astérix y Obélix fueran apropiados por uno u otro partido político. No impulsaba Uderzo el uso partidista claro y directo de sus personajes sino que lo aprovechaban desde fuera.

20190911

Ampliando a los británicos

Data Estel·lar yesitdoes Dimecres 20190911

En el Super Zipi y Zape número 07 de algún momento de aprox 1972 nos encontramos con las consabidas historietas británicas de IPC de una página. 

Suelen ser historietas entretenidas con personajes enfrentados al dilema de comer en al cual, si son animales, suelen acabar bien; gatos y perros reciben comida, Si son humanos, depende. 

Y hemos pensado en ampliar alguna de esas viñetas para ver qué tal lucen: quedan bien. 

No es un dibujillo pequeñajo de cualquier manera, sino que el original sospechamos que estaba realmente bien realizado. 

Aquí tenemos el dibujo doblemente pequeño de la última viñeta de Barón el Gato y el Mayordomo Abelardo: los rótulos en castellano en los potes nos hacen pensar que el original o su equivalente para ser publicado tenía que ser un poco grande. Lo doblemente pequeño viene porque vemos la persecución tras la puerta. Y las figuras se ven bastante completas, con detalles como la red, el pico, las plumas, las manos del mayordomo...

He mantenido el numerito sobre en la calle superior sobre la última viñeta: 15848-I : segun mis investigaciones (no conozco a nadie que las haya realizado ni a nadie más interesado en hacerlas), la numeración que Editorial Bruguera reinicia a partir del Pulgarcito 50 Aniversario, una revista encolada y no grapada, hacia 1970, tiene un doble componente: 5 numeritos para las series españolas y puede que para las extranjeras y 5 numeritos un guión y una I mayúscula para las "inglesas", puesto que son legión las historietas británicas (comúnmente, "inglesas")  cortas y los seriales interminables con episodios de 3 en 3 páginas (otra cosa que encontré y que seguramente toooodos os habíais callado pero que ya sabíais).


La Familia Chorlito es una de las divertidas. Aquí tenemos una viñeta ampliada con la casa conocida como la Pajarera, a toda velocidad por la calle, puesto que le han colocado ruedas y brazos.

 El protagonista podría ser el del Hotel Fawlty... ahora podría ir a buscar el nombre por ahí para hacerme el enterao.



Aquí tenemos otra viñeta ampliada: un pan crece tanto que rompe las costuras de la casa. Es la penútlima viñeta. En Bruguera, en lo que sería el típico guión español (véase el Quijote), acabaría mal, pero en el Reino Unido: un pan grande sirve para comer, desayunar, invitar y venderlo al vecindario. Un éxito.

En la viñeta de la casa vemos a 7 personajes con mucho detalle para lo pequeñita que es la viñeta original en una hoja repleta de ellas. 

La viñeta del pan también es bastante espectacular en cuanto a detallismo de las caras de los personajes. Incluso el niño pequeño, que está junto a la abuela, pero pintado de gris o blanco oscurecido por el tiempo como las piedras, se distingue bien al ampliar la viñeta, con su nariz, su boca de sorpresa, su gorrito...

Y nos colaron a Foofur

Data Estel·lar repeno Dimecres 20190911

Jo, huelo a fritanga de bar. Lo que faltaba. 

Siempre tememos repetirnos en la Maginoteca, ese blog o bló, que también se puede decir así, o "bró", también... ese bró que usted tampoco se puede perder.

En esta ocasión, sería mucho más doloroso.

Mirad. 

Meten páginas de una historieta de Star Comics. ¿Se lo pagó Ediciones B a Comics Forum? Pues mira que había cosas para rellenar una revista.

El copyright es complejillo: SEPP, pero sabemos que la serie de animación es de Hanna-Barbera. El comic leo por internet que es de Star Comics, una "imprint", o un sello, o una cosa dependiente de Marvel Comics y ahí que nos suene el colorista George Roussos, habitual de los tebeos de superhéroes.

Licencia de Kortekaas... ¿Qué es eso?¿Una empresa? ¿Un individuo? ¿Estamos ante "la Conexión Holandesa" que se hinchó a ganar dinero a base de vender y revender unas pocas series de historietas entre 1979 y 1989 a diferentes editoriales? Ni idea. Llego a  Kortekaas Merchandising Wassenaar
y podría ser una editorial tipo Comics Forum, que publicaba revistas de éxitos de la tele... más aún, noos podemos creer que la versiónd e Dungeon&Dragons fuera la de Pasqual Ferry (espantoso, oiga, porque no se parece a los dibujos animados tanto como sería deseable, pero cuadno quieren colocar a alguien, oye tú, pues que lo meten hasta con jeringuilla... ay, en vez de haberlo dejado hacer con el Bosque Encantado... de Konosserl). Pero esa colección puede ser de otra editorial: Junior Press TV Strip. Sucede que es complicado sin los productos cerca... hum, sí, puede, porque habla de 5 merchandise", y uno sería un minicomic distinto al comentado y que sí sería de Kortekaas Merchandising.

§ Merchandise
* Boekjes (De Ballon)

 6 Leesboekjes
Leesboek – Zachte Kaft – 1987
De Ballon – Kortekaas Merchandising Wassenaar
Ontbreekt: De Tuin van Zinn (SCAN GEZOCHT)
d&d-leesboek-de_schat d&d-leesboek-de_toren_van_energie d&d-leesboek-de_verrader d&d-leesboek-kist d&d-leesboek-tovermeester
2 Hoorboekjes
TV-Hoorboek – Zachte Kaft – 1987
De Ballon – Kortekaas Merchandising Wassenaar
d&d-tv-hoorboek-eenhoorns d&d-tv-hoorboek-kikkers
TV Mini-Boekjes
TV Mini-Boek – Harde Kaft – 1987
De Ballon – Kortekaas Merchandising Wassenaar
d&d-tv-mini_boek-de_gevaarlijke_reis
* Junior Press TV Strip
4 Nederlandse Comics, kleur, 32 blz. – 1988
dungeons-dragons-strip-deel-1s dungeons-dragons-strip-deel-2s dungeons-dragons-strip-deel-3s dungeons-dragons-strip-deel-4s
* PVC Figuren
PVC Figuur Uni | Comics Spain | 1985 --> TAMBIÉN ES PINTORESCO QUE MENCIONEN EXPRESAMENTE UN MUÑEQUITO REALIZADO EN ESPAÑA.
PVC Figuur Sheila | Schleich | 1986

 Wasenaar es una ciudad del Sur de los Países Bajos.
Así que lo eliminamos.
Kortekaas Merchandisng BV: publicó música a mediados de los años 1990. Pero no cualquier música sino relacionada con los Picapiedra de mala manera: otra forma de triturar a Los Picapiedra. 

Eso nos hace pensar que Kortekaas es una empresa de listos con dinero que cogían cualquier licencia de merchandising y ganar dinero de cualquier manera. Al trinke.


Artista Título (Formato) Cat. nº  Año

Yabba-Dabba-Dance! Mix 2 Portada Various Yabba-Dabba-Dance! Mix 2(CD, Mixed) 01.10147 1995

Yabba-Dabba-Dance! 5 Portada Various Yabba-Dabba-Dance! 5(CD, Comp) 01.10183 1995

Yabba-Dabba-Dance! 6 Portada Various Yabba-Dabba-Dance! 6(CD, Comp) 0110232 1995

Yabba-Dabba-Dance! 5 Portada Various Yabba-Dabba-Dance! 5(CD, Comp) 8900097 1995

Yabba-Dabba-Dance! 5 Portada Various Yabba-Dabba-Dance! 5(CD, Comp) 9000055 1995

Yabba-Dabba-Dance! 5 Portada Various Yabba-Dabba-Dance! 5(CD, Comp) 9100065 1995


 Como curiosidad, que vaya usted a saber si no fue el anzuelo que picaron en Ediciones B-Grupo Zeta para publicar esta serie: hacen un chiste con Salvatore Deallí como Salvador Dalí, de cuando no sé quién estuvo en Barcelona. Por el ombliguismo se sabe donde esta la sede de Ediciones B.




Hubo una serie insufrible de perros listos, con dibujo feúcho antes de los dibujos feístas que llegaron con Los Simpson y todo lo demás... desde 1992 hasta el 2019 y lo que siga.

El estilo, la idea, lo que sucedía, era como angustioso... como... que no me gustaba. Punto.
Se lo debieron vender barato a TVE para que pudieran contratar a la chusma esa de las privatizaciones vulgo "productoras externas" y ricachos sin oficio ni beneficio. Ah, el PSOE de Felipe González y la gestión de la tele pública.... qué apostamos -ejem- a que pudo hacerse incluso peor pero no lo  consiguieron.

Agh... esos chillidos cantarines tristones se clavan en los huesecillos del oído interno:




Atentos a lo que cuenta calros, un experto del foro manglassics

Y en España se estrenó en TVE-1 el domingo 1 de octubre de 1988 sustituyendo a otra serie Hanna-Barbera, Los pequeños Picapiedra.

De Guatemala a Guatepeor: fueron los últimos estertores de la otrora excelente Hanna-Barbera.

Menuda birria lo de los niñatos Picapiedra. Y encima, viniendo de leer en los Copìtos a Los Pedrusquitos, que eran niños prehistóricos, uno pensaba que podría ser la misma serie. Pues no: eran los grandes pero en pequeño. Una birria muy birria.

 El experto en manga, comics y animación, AlfonsM comenta que

Fue una coproducción con Hanna-Barbera y la compañía belga SEPP, con la que previamente habían coproducido "Los Pitufos" y "Los Snorkels".
Los personajes fueron creados por el animador afroamericano Phil Mendez, quien sobre la misma época creó al oso Kissyfur, cuya serie fue producida por DIC.
Aunque el doblaje de la emisión de TVE era ibérico, posteriormente se vio en algunas cadenas locales con doblaje latino; en esta última versión, el protagonista era rebautizado "Fóforo".

Si los Pitufos los soportamos por ser de ambas: Hanna-Barbera y SEPP... en realidad, nos molesta mucho la simplificación y alteración de los presupuestos de las historietas y el pitufo-lenguaje que no es el idioma pitufo. Son palabras con prefijos pitufo-loquesea, como si los espectadores fueran más tontos que los lectores, y somos reticentes a darles la razón.

Lo de Los Snorkels fue una engañifa: eran y no eran pitufos. Tenían un tubito ("snorkel" es lo de respirar en buceo de superficie) que los asemeja al birrete o barretina pitufa. Luego era el típico grupo con "mascota" y "chica" y "chulo malo" que encima estaba camuflado con traje de robinhood como si fuera de los buenos. En fin... que uno deja de darle oportunidades a Hanna-Barbera a partir de ahí. Y a los cobradores de SEPP, pues lo mismo... a los Peyo's y compañia, que meten guiones de "el oro es malo" pero que tan ávidos fueron por el dinero al vender sus personajes sin control de calidad ninguno, riéndose de los lectores de décadas.




Fijaos cómo engaña el générique: no salen humanos. No hay humanos que los busquen. Pasarse episodios pensando que saldrán esos piratas, que saldrá ese Gulliver tirado en la playa con su libro... que saldrán esos barcos hundidos.

El pueblo de los Snorkels debe de estar cerca del de Delfy y sus Amigos. Que eran ellos. Que no los van a buscar ni los del programa familiares perdidos del Carlos Sobera. ¿Qué se apuestan?



En générique latino (americano) se entiende porque cuentan lo que sucede en las imágenes: hace años alguien naufragó y contó la historia de unos pequeños seres que lo rescataron:




 El problema es que nos hace pensar en una visión francobelga: en una novela en la cual les pasarían cosas a los snorkels pero con humanos ocasionalmente buscándolos como buscan a los pitufos.

 En francés, tampoco:

Engaña menos la versión en inglés, que además incluye la intro de la intro: El USA Cartoon Express con lo que se ve que debían empezar los dibujos animados de Hanna-Barbera... superdivertido.




Parece que en holandés también optan por el engañife pero con explicación hablada:



Aunque los inventa uno de los defenestrados de los Spirou de principios de los 1980, nos recuerda más bien a Los Hombrecitos.

Eso sí: el alcalde, que va con capa de mago de circo, parece ser el del Champignac-En-Cambreusse, el pueblo donde pasan largas temporadas Spirou y Fantasio y donde habita el Conde de Champignac.

Bueno, hemos consegudo hablar menos del perro azul que de lo demás.

Bip-Bip Bebé Interplanetario

Data Estel·lar biiiiiiip Dimecres 20190911

Existe una entretenida serie de un conejo extraterrestre titulada Bip-Bip El Extraterrestre. Creo ser el único que ha leído algunos episodios, y eso incluye al dibujante, guionista y editor.

Se publicó en comic-books de tapas amarillas en algún momento inconcreto de los años 1980.

El dibujante pudo ser Roja$ de la Cámara.

Y así está uno tan feliz hasta que se topa de morros con el Super Zipi y Zape número 65 de 1989... que nos aporta a Bip-Bip Bebé Interplanetario byVázquez. La firma de la última viñeta indica

¿Cuántas entregas tuvo dicha serie? Una, por lo menos. byVázquez85



Es una mezcla entre dos personajes:

1.- Gu-Gú: nombre formado por repetición de la misma sílaba. Es un niño muy pequeño: un bebé.
2.-Y el vejete Ali-Oli Vendedor Oriental... no vende nada, pero eso de volar con una navecita espacial nos lo recuerda.

 ¿Fue una historieta publicada en Bruguera hacia 1986? ¿En la última encarnación de Tio Vivo, destinada a primeros lectores?

¿O fue una doble página guardada para otros tiempos?

Lo del elefante nos recuerda, más que a a Anacleto, al abuelo de La Familia Churumbel.