Data Estel·lar trotabota Dimarts 20260224
Seguimos con la historieta de Trotamundo del Sombrero Mágico en Pulgarcito 173.
La primera página de la historieta ya la hemos puesto antes.
El prestidigitador (etimologñia en nota1) es sucio, pese a su elegante y limpio traje... tira la basura en forma de sombrero de copa por la venta: no es que no recicle, que entonces no se estilaba... o, más bien, se reciclaba de verdad porque pasaba aún el trapero, el drapaire, y se le daban botellas, latas, papel y aún entonces eran los últimos tiempos en los que pagaban. Luego se ha asumido la indecencia de que pagas porque se lleven productos con los que hacen negocio y los Ayuntamientos juegan mafiosamente con eso y encima te ponen trabas: exigen lo que puedes tirar porque ellos hacen negocio opaco y sucio con eso, te impiden tirar lo demás o te obligan a que sea de manera limitada en tiempo, lugar y forma y además amenazan, dicen que solamente recogen la basura tal día y en tal horario... y que no puedes deshacerte de lo que hace peste en otros momentos. Todo ello con una falsa argumentación medioambientalista o ecologista: los mismos que gastan en luz para polideportivos lo inenarrable o tienen coches oficiales a decenas o...
Las dos siguientes
Un sombrero cae del cielo... y responde al deseo de su nuevo dueño... Chispa prefiere ser prudente y esperar a que el sombrero descanse antes de pedirle otro deseo pero Trotamundo, que ha recibido dinero, suele ser mas materialista y pide comida.
El dinero, para Trotamundo, suele parecerle algo un tanto inútil, sucio y molesto. Lo práctico es la comida o los objetos.
Si nos vamos no tan lejos, Marco Polo no destaca el uso de papel moneda en Catay. Si acaso lo ve algo estrafalario
NOTA 1 DE EL CASTELLANO.ORG 20250325:
Una falsa etimología, no por eso menos difundida, es que prestidigitador proviene del latín praestus ‘pronto’ y digitus ‘dedo’.
En realidad, se originó en el bajo latín praestigium ‘fantasmagoría’, ‘juegos de habilidad manual’ y su derivada praestigiator ‘el que hace juegos de mano’. Sin embargo, el respetado Dictionnaire d’étymologie, de Albert Dauzat, recoge como buena esta falsa versión [la de los dedos rápidos], que surgió por primera vez en francés en 1829, como prestidigitateur en lugar de prestigiateur. Esta forma fue adoptada en castellano en 1855 como prestidigitador.
En español, prestigio significó, inicialmente, ‘juegos de mano’, como en latín, y más tarde, ‘fascinación o ilusión con que se impresiona a alguien’. Este último significado fue evolucionando hacia el actual, de ‘ascendiente’ e ‘influencia’.
Así que copiar al que tiene "prestigio" en el sentido moderno pero con falso origen es malo: copiaron a los prestigiosos franceses porque no eran españoles y sabrían más. Hicieron un juego de manos y cambiaron la palabra por juegos de dedos. Demasiadas veces nos han colados malas palabras porque les sonaban más finas a la élite intelectual con influencia sobre el vulgo.


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