20110307

Comic histórico y utilización política: Castilla con León

Data Estel·lar miratúporande Dilluns 20110307

Me resulta más fácil y cómodo hacer mensajes sobre cuestiones sociopolíticas que sobre tebeos. La razón: no tengo que argumentarlos con imágenes. Los puedo elaborar más fácilmente. Pero lo que subyace tras esos temas no es sólo mi propio interés personal por los mismos, sino la evidencia de que toda actividad humana puede mirarse bajo el prisma de las Ciencias Sociales. La Sociedad influye en las actividades y opiniones y la Política es la arena en la cual se discuten las diferentes opiniones. Sociología y Ciencias Políticas (es que Politología suena aún peor, y no citaré cierta tira de Mafalda). Y estoy convencido de que esto molesta, de que molesta hablar sobre estos temas porque he visto gestos mohínes, de asco (medio labio-morro levantado hacia la nariz) o directamente he escuchado el que "mejor no hablemos de política", como si eso ahondara en el conflicto. Como si tapar los conflictos los solucionase. Pienso que más bien se dejan pudrir. Y que no es una actitud democrática. Pero, claro, tendríamos que hablar sobre si la cultura política de los españoles/catalanes tiene realmente asumido y hasta qué grado la poliarquía o la democracia. Evidentemente, por generaciones y por clases sociales, las de más de cuarenta y cinco y clases medias-altas y altas la tienen menos asumidas: es lo que se deduce de ver, oír y acallar lo que sueltan los políticos que se han jactado de haber hecho la transición o de haber llevado a este país a estar entre los mahmehoresdelmundomundial. O cuando reinterpretan continuamente de forma restrictiva sus propias leyes para impedir la presencia de competidores en la arena electoral. Es un ejemplo.

Lo que pasa es que a veces pienso que me falta la conexión. En parte por falta de tiempo para hacerlo en el blog. Porque por foros y otros sitios sí que he soltado cosas sobre política y tebeos.

Pero hasta que no he visto lo de Rubén D. Herrero de Castro, The Fantabulous Soulman, otrora ¿correero? ¿articulista? ¿comentarista de cartasdelmaxik? en tebeos de Forum, y que resulta que yo me preguntaba quién podría ser (a quién le podrían dejar carta blanca para comentar colecciones de cartas: menudo chollaco, menuda mano) pero de quién he averiguado algo mejor (ya lo dije pero ni yo lo recordaba), y que los demás ya sabéis porque os lo leíes todo: que es profe de RRII y que hizo un articulete bastante chulo, por lo visto (no lo he leído) sobre Marvel Civil War y la Política Exterior de Estados Unidos. Eso fue por el 2007. Osea, que ya hace bastante tiempo que estoy desconectado de las marvelosidades, a excepción de cuatro cosas puntuales que a mí me van (viajes en el tiempo, Agentes de Atlas, cosas así sueltas). Pero, vamos, que, por si lo queréis saber, que yo ahora estoy leyéndome las Crisis en Multiple Earths y no tengo tiempo para mindundeces.

No es ninguna novedad, sin embargo, y no lo debería ser para nadie, pero aún así, como hay gente que considera lo que he dicho antes, que política y lo demás tienen que estar separados, sin comprender que están unidos, lo repetiré, que los tebeos de superhéroes hace mucho que están vinculados a los acontecimientos políticos. A veces han parecido directamente dictados por la CIA. Hulk o Iron Man en sus primeros tiempos, por ejemplo. La preponderancia, nada casual, en toda la ficción estadounidense, del estamento militar, con generales con hijas, vínculo paterno-filial que deriva el respeto hacia la institución y la protección del débil, entendiendo como débil a la mitad femenina de la población, que se tiene que querer aunque no se comprenda. El caso del orate que persigue a la Masa y su hija sería un ejemplo paradigmático.

Los militares siempre son buenos. Y, derivado, se habla con una frecuencia que raya en la preocupación de "los peligrosos idealistas", en referencia, no es raro verlo, a los pacifistas. El pacifismo como un mal a combatir se presenta a menudo como algo más peligroso que el enfrentamiento directo con otra potencia enemiga. Es el enemigo en casa que arriesga a la población a estar desprotegida ante un ataque comunista (los comunistas son mú'malos, y eso nos lo recuerdan continuamente). No sé si es Byrne el que nos recuerda esos peligros, curiosamente en las épocas del sociópata Ronald Reagan como dueño del planeta y de sus armas nucleares (reactivacion de la Guerra Fría, carrera de armamentos, euromisiles, armas nucleares, vasto y basto malgasto en Defensa, con un aumento del Déficit que, como no eran en Salud o combater a la pobreza no era criticado ni apenas lo es hoy en día: Bush II fue su gran discípulo).  Un día podemos hacer un listado de cuántos militares en positivo hay en estos tebeos, cuántos con valores negativos, o cuántos otros oficios (trabajadores sociales como el Halcón). Y se puede comenzar con Hal Jordan, por ejemplo: él es piloto militar; que nos los venden como unos héroes que hacen acrobacias pero cuyo cometido lo conocemos por Gernika y otros lugares (1936-1939, 1939-1945), sin ponernos a hablar de la OTAN en Serbia (1999) o de Gaddafi con Libia  (2009): osea, bombardear civiles desarmados con impunidad protegidos desde centenares de metros de altura. Seguro que nuestro colega, el Perrito Piloto, podría ladrar más sobre eso.

Es lógico que se vea bien a los militares porque es necesaria la aceptación del estamento militar como positivo en un país que basa su política exterior en el militarismo. No es sólo el eco de la Segunda Guerra Mundial como ayuda eficaz contra los invasores japoneses o alemanes sino aquello que comentaba Eisenhower sobre el Complejo Militar-Industrial, y militar él mismo, héroe de la Segunda Guerra Mundial por lo visto y, gracias a ello, presidente de varios mandatos; por cierto, el que le dijo a Franco que tampoco estaba tan mal su dictadura si le cedía la soberanía, militar, por supuesto,y en política exterior, a los Estados Unidos. Y Franco y sus colegas, dramón urbano por entregas, ese gran defensor del aislacionismo (por ideología falangista) y de la españolidad del mundo se vendió el país a cambio de inM/Punidad.

La militarición de Estados Unidos siempre suele aparecer como positiva en los tebeos de superhéroes, mientras que la de las otras potencias suponen graves amenazas.

Es preciso todo ello para justificar el amplio despliegue militar e imperial por todo el planeta, para acallar posibles críticas internas a esa política, y para justificar y legitimar el gasto en armas de destrucción masiva por parte de un régimen que se ha jactado de no intervencionista en lo económico, aunque la realidad es la contraria. Es gracias a la I+D militar (osea, al gasto público en armas) y no a la investigación privada independiente como se han montado grandes complejos industriales o corporaciones transnacionales en ámbitos como las comunicaciones o la informática. Véase y léanse los libros de Manuel Castells. En Japón o Alemania, por contra, durante la postguerra mundial, y prohibida su militarización  de forma constitucional dedicaron su I+D a cuestiones más prácticas que les dieron una hegemonía económica.Es decir, que la la I+D civil dio tantos o más beneficios -partían de peores condiciones- que la I+D militar.

Pero todo esto no son más que rodeos para llegar al punto: una página de firmar cosas a favor y en contra, nunca sé para qué, y que se llama actuable.es. Ahí han puesto una Petición de retirada del cómic Historia de Castilla y León en comic: de Atapuerca a los Trastámara.

Me siento tentado a copipegar el texto entero. ¿Lo hago o no?

Un resumen: el texto abusa del concepto de unidad entre "Castilla y León" hasta puntos que los leoneses pueden considerar ofensivos (¿imperialistas?) y que rompen el espíritu (no sé si la letra) del Estatuto de Castilla y León. Aquí hay una cosa sobre la que se pueden hacer bromitas pero que a los implicados no les gustarán: existen partidos políticos regionalistas leoneses que exigen una visibilización política de León. Incluso se había propuesto, cuando se inventaron las comunidades autónomas, de hacer una comunidad para León (no sé si con Zamora, con Zamora y Salamanca, o suelta).  ¿Por qué no se hizo? Me gustaría saberlo. Es un pequeño misterio. Pero es el mismo misterio de por qué las cosas no se hacen bien en vez de mal, costando lo mismo. Y digo "costando" admitiendo que, hoy en día, se diría que hay un tema de costes (poca población, mucho gasto). Pero en los años 70, en plena Transición, parece que esos conceptos quedaban sueltos. De igual manera, siempre me habían preguntado por qué existía Asturias o Cantabria fuera de Castilla La Vieja (¿no os lo preguntaban vuestros padres o abuelos?). Y, en vistas a una reordenación autonómica, tal vez no estaría mal (idea polémica) unir Asturias, Cantabria y/o León: en un espacio más o menos similar geográficamente (Montes Galaico-Leoneses o cómo les llamen ahora, Astur-Leoneses o cómo les llamen, Cordillera Cantábrica), con importantes secciones de su población en localidades rurales dispersas y un idioma (bable, asturianu, leonés o cómo le llamen ahora) esparcido por pequeñas comunidades rurales, y una economía similar grosso modo (los latinajos en cursiva, dijeron).



Es extensible a tantos casos de errores en la explicación de la Historia o en la adecuación de lo antiguo a lo actual que, sí, que copipego el contenido y marcaré en colores lo que más me llama la atención. Intentaré poner mis comentarios en letra pequeña:

Al firmar la petición estarás enviando esta carta

Destinatario: Excmo Sr. D. José Manuel Fernández Santiago, Presidente de las Cortes de Castilla y León y del Patronato de la Fundación Villalar [vínculo directo entre el poder legislativo y la Fundación que hace el tebeo; y vínculo político partidista, puesto que no es un independiente el Presidente de las Cortes, sino adscrito, por lógica partidista, al partido más votado en Castilla y León. La Fundación Villalar corresponde a una organización directamente vinculada a gente dal partido predominante en Castilla y León: el Partido Popular, con una idea propia -y los únicos que la tiene correcta como ya sabemos- sobre lo que tiene que ser España y todo lo demás; de donde infiero que los que escriben la carta son "los otros". Cierto: hay otra gente]



Por la presente queremos mostrar nuestra más firme repulsa a una gran parte del contenido del cómic publicado por su Fundación bajo el título “Historia de Castilla y León en Cómics: De Atapuerca a los Trastámara", dibujado por Miguel Díez Lasangre, y con guión del mismo y de Ámbito Ediciones. [relacionada con temas castellanoleoneses] [el autor dice que sus viñetas se han sacado de contexto, cosa que podría ser posible, que ya nos conocemos] [
Nuestra repulsa se debe a los contenidos denigratorios para la historia leonesa, así como a los numerosos errores y anacronismos históricos que pueblan la obra. En general se observa un claro sesgo laudatorio de Castilla y de difamación de lo leonés ante el que no podemos permanecer callados.
En la Presentación y en la Introducción existen varias referencias a Castilla y León como “pueblo” y “pueblo singular”, lo que consideramos que contraviene el espíritu del Preámbulo del actual Estatuto de Autonomía, donde se reconoce a leoneses y a castellanos como regiones históricas diferenciadas. Además, se presume de “el rigor de los hechos aquí descritos”, que como demostraremos a continuación, es una afirmación que dista mucho de la realidad.
En la sección dedicada a la Prehistoria se puede contemplar a un hombre dibujando un castillo y un león con sus respectivos colores heráldicos en lo que parece ser un abrigo prehistórico. Al ser preguntado por una mujer, el artista responde que ha visto la escena “en un sueño”: dejando aparte el dudoso gusto humorístico de la viñeta, parece toda una declaración de intenciones, según la cual la actual comunidad autónoma de Castilla y León (fundada en 1984, no lo olvidemos) ya estaba predestinada a existir desde el amanecer de los tiempos, como si de una idea platónica se tratase. Imaginemos que el cómic se hubiera publicado en el País Vasco, y en lugar de un castillo y un león el hombre hubiera dibujado una ikurriña: el escándalo estaría garantizado, y la obra sería acusada de nacionalista. [un buen golpe]
Posteriormente se habla de los "celtas de la meseta", o "pueblos de la meseta", presentados de forma artificial como un único conjunto cultural, aunque se nombran de pasada los nombres de algunos de los pueblos (vacceos, astures, vetones, etc.). [si tenemos en cuenta que es un comic específicamente sobre Castilla y León, qué menos que dedicarse a enumerarlos y describirlos un poco bien, lo que no suele suceder en obras de ámbito geográficamente más amplio)] En el cómic se presta una muy especial atención a los vacceos y, sobre todo, a los celtíberos, como pueblos más representativos de la Meseta: a estos últimos y al asedio de su ciudad de Numancia se les dedica más de cuatro páginas, con todo lujo de detalles: asedio, vista de la ciudad, etc.,  [que es chulo, sí, pero ¿estamos ante un tebeo sobre Numancia o sobre Castilla y León?] mientras que en ningún momento aparecen retratados los astures, que habitaron en parte nuclear de lo que con el transcurrir de los siglos sería el reino de León, y que junto a los cántabros fueron los últimos en ser conquistados por Roma. Los astures tan solo aparecen mencionados (nunca retratados) en los textos de un par de viñetas, y las guerras astur-cántabras son citadas a la ligera y de pasada en el mismo momento en que se cita a los galaicos, quienes por cierto nunca habitaron en el territorio de la actual comunidad autónoma de Castilla y León. No es la primera vez que su Fundación publica materiales pseudoeducativos y pseudohistóricos en los que se sugiere descaradamente una identificación cuasi-racial entre los españoles que actualmente habitamos Castilla y León, y los antiguos celtíberos, que ni siquiera entre ellos formaban un conjunto etnocultural homogéneo.
En la página 24 se afirma que “UNA VEZ TERMINADA LA CONQUISTA, LAS TIERRAS DE LA MESETA PASARON A FORMAR PARTE DE LA REPÚBLICA DE ROMA, ENMARCADAS ADMINISTRATIVAMENTE EN LA PROVINCIA CITERIOR”: imaginamos que los autores se refieren a la provincia Citerior Tarraconense, aunque obvian las posteriores divisiones administrativas romanas en las que la meseta quedó dividida entre diferentes provincias.
Por otra parte, los mapas de la actual Castilla y León aparecen constantemente desde la Prehistoria, con lo que se construye un anacrónico marco histórico. Sería comprensible que figurara un mapa al comienzo de la obra con las principales ciudades históricas, pero ponerlo con tanta frecuencia no resulta lógico y refleja la intención de aunar pasado y presente de una manera forzada y tendenciosa. [y esto es un tema importante: ¿qué mapas tienen que reflejarse al hablar de Historia, máxime cuando ha habido cambios de fronteras o de demarcaciones de todo tipo? No me resulta cómodo responder a la pregunta, porque yo soy más de intentar poner el mapa real de la época, pero eso puede ser liante para los alumnos, que a duras penas comienzan a entender o quién sabe si alguna vez a saber cómo se llama la calle paralela a la suya]
La época de las invasiones bárbaras (suevos y visigodos) sí que está tratada con rigor histórico, y lo mismo puede decirse de los orígenes del reino asturleonés. Pero con el surgimiento de Castilla como condado se habla de la aparición del castellano, pero ni una palabra del leonés, que como bien sabrán aparece reflejado en el artículo 5.2 del actual Estatuto de Autonomía (“El leonés será objeto de protección específica por su particular valor dentro del patrimonio lingüístico de la Comunidad. Su protección, uso y promoción serán objeto de regulación").
Un gravísimo error histórico, que consideramos totalmente intencionado, es la aparición del castillo heráldico del reino de Castilla en los ropajes y escudos en la época condal, lo que constituye un nuevo anacronismo, ya que ese blasón no apareció hasta finales del siglo XII, es decir, más de dos siglos después de la época supuestamente retratada por el dibujante.  [¿leyó alguien el texto sobre la bandera de la Corona de Aragón y la Confederación catalano-aragonesa?] Evidentemente su uso tiene como fin que el lector vaya identificando "nacionalmente" a esa Castilla primigenia, y esa sensación se refuerza en la ilustración de la Batalla de Simancas, en la página 38, donde aparecen en plano de igualdad escudos con leones y con castillos. Todo eso cuando faltaban nada menos que unos 130 años para el nacimiento de la heráldica.[fallo grave si de lo que se trata es de hacer Historia: veamos, ponle el escudo que quieras en una historieta de ficción, pero precisamente en un libro sobre Historia de Castilla y León, precisamente es un dato histórico, un hito, importante o curioso, el cuándo se implanta el escudo del castillo de Castilla. Claro: es un fallo, si es que es un fallo y no una intención política como sugiere este texto copipegado]
Por otro lado, el sesgo castellanista también es evidente cuando con anterioridad Fernán González aparece como un igual del rey Ramiro II, portando un castillo heráldico en el pecho. El auténtico protagonista de estas páginas es el conde castellano, que figura idealizado, mientras que el rey leonés Ramiro II aparece como una especie de personaje secundario cómico que se humilla ante él para pedirle ayuda. [ahora tengo más ganas de leerme un libro que no encontraré pero que vi en una librería sobre Castilla, España y no sé qué más a lo largo de los siglos] [y repito lo de antes: válido para la ficción o para una historieta sobre los mitos, pero no para la formación en Historia]
En la página 39, la afirmación de que “Fernán González ya actuaba en la práctica como si fuera un rey” es totalmente gratuita, ya que siempre intentó estar dentro de la corte leonesa influenciando entre las distintas facciones y buscando su propio beneficio, como era propio de la nobleza medieval. Otro error histórico consiste en decir que “sus gestas serían narradas en el famoso poema que lleva su nombre”: el mencionado poema se escribió a mediados del s. XIII, unos tres siglos después, y está lleno de invenciones y leyendas, lo que prácticamente lo invalida como fuente histórica. [no sé si lo invalida pero sí que hay que poner las cosas en su contexto]: sería un poema de interés propagandístico para la Corona de Castilla seguramente] Además, en los escasos documentos y diplomas conservados de los condes castellanos siempre figura el rey de León o el de Pamplona como autoridad superior.
Resulta prácticamente una constante en el cómic que los reyes y protagonistas leoneses aparezcan como personajes cómicos y risibles, mientras que los castellanos, por el contrario, figuren como héroes serios y majestuosos [¿y lo eran los unos o los otros? Aquí también vemos el menosprecio que existe en España por el lado cómico y agradable, de forma generalmente hipócrita: se critica lo de reírse porque parece siempre burla y sólo me burlo yo de los demás y no al revés, que yo soy muy serio y tal]. Este sesgo se debe a una interpretación nacionalista castellanista de la historia que conduce al menosprecio de lo leonés, y que sólo puede clasificarse de provinciana e insolidaria hacia el resto de los españoles.
Nuevamente, en la página 45, los condes castellanos portan escudos heráldicos y una bandera de Castilla en lo que parece ser una gala del anacronismo histórico, heráldico y vexilológico ya que, como ya hemos dicho, faltaba más de un siglo para el nacimiento de la heráldica, y unos 150 años para que Alfonso VIII de Castilla forjase el emblema del castillo como símbolo de su reino. Este grave error se repite a lo largo del cómic, lo que invalida el “rigor” del que se presume en la Introducción.
Se podría hablar también de la tendenciosidad en cuanto a la interpretación de ciertos hechos históricos, como continuar insistiendo en el mito de que Fernando I fue el primer rey de Castilla. Aunque en una nota al final del episodio se reconoce que ello es falso según las investigaciones más recientes -ya que sólo tuvo y usó el título de conde-, sin embargo en las ilustraciones sólo se refleja la tesis “tradicional”, más acorde con las posturas nacionalistas castellanas.
Se comete otro anacronismo al presentar a Fernando I con un escudo partido de Castilla y de León, seguramente para representarlo como un antecedente de la actual comunidad autónoma.[voluntad política de vincular pasado y presente aun inventándose los hechos]
Además, en el cómic Fernando I asesina en persona al leonés Bermudo III, cuando sabemos que éste último murió a manos de varios lanceros cuando cargaba a caballo contra las filas castellanas y navarras. La escena puede que aporte dramatismo, pero una vez más va contra el rigor histórico.
En la línea de presentar a los leoneses como personajes negativos, Alfonso VI y Urraca aparecen retratados como personajes torvos, con ojos oblicuos, frente a la majestuosidad de Sancho II (página 49) [y que es una tesis tradicional, que he visto en un cuento-libro-ilustrado con el Pato Donald haciendo de compañero del Cid, de una editorial de León: Teide]. La lindeza se repite en la página 50 con un Alfonso VI patético y cobarde en la batalla, que huye mientras continúa alegando que “León es mío... Papá me lo dio”, lo que claramente lo ridiculiza frente a la seriedad y la fuerza de su hermano castellano.
Como era de esperar, no podía faltar la leyenda de la supuesta traición de Bellido Dolfos, retratada tal y como transmiten los tardíos cantares de gesta castellanos, mientras que se omiten las versiones de las crónicas coetáneas y posteriores, que reflejan el episodio de una manera muy diferente, en la que Bellido actúa simplemente como un caballero leal a Urraca y Alfonso, jugándose la vida en un rápido ataque por sorpresa. Al igual que los otros personajes leoneses, Bellido es dibujado con aviesos ojos oblicuos (página 51). Resulta surrealista retratar como traidor a un guerrero que estaba defendiendo su ciudad. [pues sí que hay
Tras la muerte de Sancho, Alfonso VI se convierte en “bueno” y en la pechera luce el escudo partido de Castilla y León.[no es sólo la manipulación histórica o la falta de contraste entre la tradición en forma de leyendas y cantares de gesta, sino también la bonificación de los gobernantes, que son buenos por el hecho de ser gobernantes: una legitimación no basada precisamente en datos historicos; lo habitual en la Historia es que sean mezquinos]. En el mapa de la página 54 el reino figura como “Reino de Castilla y de León”, es decir, dando una preeminencia a Castilla que no existe en ningún documento ni crónica de la época. En la misma página 54 Alfonso toma Toledo con un estandarte cuartelado de Castilla y León, emblema al que todavía le quedaban unos 150 años para existir.
Otra mentira histórica que no podía faltar es la Jura de Santa Gadea (página 58), una leyenda sin base real en la que el Cid toma juramento a Alfonso de que no ha participado en el asesinato de su hermano.
Se dedican nada menos que tres páginas al Cid, a quien contemplamos asediando Valencia utilizando trabucos o trabuquetes de contrapeso, unos ingenios que no se emplearon en Europa hasta el siglo XIII. (página 60).
Sin ningún rubor, el reino ya es llamado Castilla y León, y Alfonso VII figura con un escudo partido de Castilla y de León, aunque esporádicamente se menciona al reino de León. Cambiar de nombre al reino cada poco no es coherente, aunque hay que partir del hecho de que una historia de Castilla y León en bloque y monolítica ya es una incoherencia de base.[pero también se podría haber partido de otra base: de la costumbres de la población , del modo de vida habitual, de su economía diaria, y no de las batallitas de sus reyezuelos, O se podría haber marcado una estructura paralela: "mientras en los dominios del rey de León pasaba esto, veamos qué sucedía en la Castilla del rey Chafonso]
A Alfonso VII se lo denomina “rey castellano” en la página 64, y en el mapa de la página 65 sus dominios aparecen como "Reino de Castilla y de León". El artista y sus asesores deberían haber leído antes la coetánea “Crónica del Emperador Alfonso”, donde Alfonso VII figura constantemente como "rey de León" o "rey leonés". Pero una vez más, eso les habría roto el discurso castellanista que constituye el hilo conductor del libro. También porta un escudo partido de Castilla y de León, y sus tropas toman Almería enarbolando una bandera cuartelada de Castilla y León; el anacronismo es más grave porque precisamente Alfonso VII es el primer monarca del que sabemos que portaba el león como símbolo tanto en sus monedas como en sus armas y en sus estandartes.
La separación entre León y Castilla tras la muerte de Alfonso VII está retratada de forma que una vez más los “buenos” son los castellanos, y poco después el rey leonés Alfonso IX aparece como el “malo”, entre otras cosas poniendo excusas ridículas para no acudir a la batalla de las Navas de Tolosa (en realidad, el rey leonés no acudió porque era enemigo de Alfonso VIII de Castilla). Por supuesto, no se menciona la participación-a título personal- de algunos caballeros leoneses en dicha batalla. [dividir la Historia en buenos y malos es hacer una dicotomía tonta pero que se ajusta a intereses políticos del momento actual de quien lo escriba]
Especialmente penoso es el tratamiento de las Cortes de León de 1188, ya que son las primeras de la Historia en las que hubo representantes de las ciudades, y son por tanto el antecedente del sistema parlamentario. [aquí discrepo. Primero: ¿en cuántos sitios hubo las primeras Cortes del mundo dentro de Europa? Pónganse de acuerdo. Segundo: ¿acaso las ciudades han sido tradicionalmente representadas en los parlamentos? ¿En el de Castilla y León? ¿en el de Catalunya? ¿En el Congreso? ¿En el Senado?] También fue la primera vez en que un rey recortaba sus poderes y se comprometía a buscar el acuerdo de los ciudadanos para asuntos tan esenciales como declarar la guerra o hacer los tratados de paz. Nada se dice de esto, y en cambio sólo se las menciona como “el germen de las Cortes de Castilla y León” [que sí es una mentira porque las actuales Cortes de Castilla y León, por más bonito que sea remontarse a mil años en el pasado, derivan exclusivamente del sistema de democracia representativa surgido a partir del siglo XIX y desarrollado en España a finales de los años 1970 o durante los años 1980]. Se resumen en cinco viñetas, y son presentadas como una simple excusa de Alfonso IX para sacar dinero al pueblo.[pero las Cortes medievales y modernas eran un sistema que tenían los reyes para sacar dinero para sus guerras; tenían una función de financiación; es gracias a los convenios económicos con los representantes de las ciudades libres como los reyes adquieren mayor poder respecto a los señores feudales y consiguen ir forjando -cosa de siglos- Estados que superan a los señoríos feudales enfrentados entre ellos con alianzas temporales]
Más adelante, tras la unión de las dos coronas en 1230, en la página 91 se narra el celebérrimo acto heroico de Guzmán El Bueno, pero en ningún momento se dice que era leonés. Por si fuera poco, en la página 92 sale con un escudo cuartelado de castilla y León, que ya existía en la época, pero que estaba reservado para uso exclusivo del rey y su dinastía.
En otro orden de cosas, en todo el libro no hay ninguna mención al leonés como lengua romance, pero sí hay muchas al castellano, que aparece como única lengua del reino: la única excepción anecdótica la constituye la mención al galaico-portugués de las Cantigas de Santa María de Alfonso X.[origen aproximado del gallego, y luego del portugués, lo que pasa es que los portugueses no iban a decir que su idioma venía del gallego, claro]
En las guerras civiles a partir del siglo XIII, nunca se citan las ocasiones en que León estuvo a punto de separarse de Castilla. En la página 93 se habla de la creación de las hermandades para luchar contra los malhechores, pero no se menciona que el reino de León creó la suya propia y diferenciada de la castellana. Se habla de las cortes, pero tampoco se dice que con frecuencia y durante muchas décadas se reunían por separado las de León y las de Castilla, etc., etc.
Con estos ejemplos, aunque podrían exponerse algunos más, creemos que queda clara la parcialidad y el nulo rigor histórico del cómic en lo relacionado con la Historia de León. Los abajo firmantes creemos que transmite una imagen negativa de los leoneses y de su historia que en nada puede beneficiar a la comunidad autónoma en que tenemos que convivir leoneses y castellanos. Por todo ello, les exigimos, en cumplimiento de las más elementales normas de convivencia democrática y de los principios constitucionales del Estado español, del que todos formamos parte aunque ustedes parecen empeñados en dividirlo, la retirada de la circulación del mencionado cómic “Historia de Castilla y León en Cómics: De Atapuerca a los Trastámara", recomendándoles un rigor histórico real en la confección del segundo volumen.


Aprovecho para poner un widget desssos, no tanto para que se firme sino para ver cómo son. Es como un icono de hacer clic del Word pero en una web, por lo visto. Sobretodo, espero que este artículo de la maginoteca sirva de toque de atención para ir con extremo cuidado a la hora de hacer comics sobre Historia o de pedagogía sobre la Historia, separando al máximo los deseos de los hechos. O, al menos, si así se hace, con una fuerte justificación.


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Última cosa: qué buen rollito hay entre los leoneses y los castellanos a nivel político, ¿no?

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