Data Estel·lar innecessària Divendres 20260626
Por fin en 20260111, y a 2€, adquirí el Colección Olé 8 de la etapa renumerada del año 1992-1993. Olé de charol
Sus datos son Olé Zipi y Zape 8. Sin subtítulo, lo que lo hace más aburrido. La portada lleva un chiste que tiene pinta de ser de 1980 o 1981.
Don Minervo: ¿Y esos cojines?
Zipi: Es que, como cada nos castiga usted de rodillas...
Zape: Muy digno, cabeza erguida, párpados cerrado, carga su cojín con el brazo izquierdo mientras camina hacia su patíbulo diario.
Ese chiste va de un castigo de ponerse de rodillas y brazos en cruz durante un rato, cinco, diez, quince minutos si el castigo fuera más fuerte, no hay un tiempo establecido... Se ha hecho durante los años 1980 y tal vez 1990. Nadie salió traumatizado ni con lesiones en las rodillas o estaríamos en un país de lisiados en silla de ruedas, cosa que no es así.
Luego ya vino lo de "el rincón de pensar", que es un eufemismo para "castigado de cara a la pared" y se comenzó a prohibir castigar con un "fuera de clase, al pasillo", sustituido por la mentira gorda de enviar a los nños pelmazos y molestos al lavabo una y otra vez, a que salieran a pasillo "para pensar y reflexionar y calmarse". "¿Ya estás más tranquilito?" o, peor, enviarlos a molestar al conserje o al auxiliar administrativo pidiendo fotocopias o rollos de celo.
Los castigos obtuvieron mala prensa por parte de pedagogos, psicólogos, piscopedagogos y docentes y legisladores que:
a) Deberían estar ellos, los decisores, justificadores y aplcadores, castigados de por vida por esa mala praxis de permitir a los malos gobernar y campar a sus anchas por las clases malogrando a generaciones completas de estudiantes, porque siempre los tienen que justificar: pobretes, tienen que comprenderlos.
Yo, como estudiante, solamente tengo que comprender una cosa: si me obligas a estar encerrado en una escuela, instituto o universidad, elimina la peste de las aulas, porque tengo que estar aquí atendiendo clases, estudiando y, mal que bien, aprendiendo, si es que el sistema educativo tiene algo que enseñar.
b) Nos castigan a los demás al no castigarlos a ellos. Ya lo he puesto en el párrafo anterior.
La contraportada es la del genio del a lámparo otorgando sendos merecidos dieces a Zipi y a Zape.
El anagrama es el vertical azul con letra alargada.
El precio es: 275 pesetas. Bastante caro, y más con el contenido.
Yo lo compro por la curiosidad pero...
Se trata de la etapa Olé de charol brillante.
1ª edición marzo 1993. Única edición.
No he visto apenas más ejemplares de esta etapa.
En la Olé charol Mortadelo y Filemón me decepciona cuando veo que casi todo era cosa antigua y no de ese 1992-1993.
En la de Zipi y Zape tenemos las hstorietas sí publicadas (se ve que hubo varias no publicadas) de Escobar en su última etapa.
Formalmente no se distinguen de lo anterior: 4 páginas
Las diferencias son muchas.
Con respecto a la dura etapa 1987-1990, el dibujo HA MEJORADO. Es extraño.
Escobar había hecho una entrevista para El Dominical de El Periódico de Catalunya hacia 1989 diciendo que él era el decano de los historietas, que era duro ver cómo morían sus coetáneos y que tenía una gran cartulina en la pared con sus personajes dibujados y con sus nombres porque comenzaba a tener problemas de memoria. Yo he leído la etapa 1987-1990 pensando en su problema de salud mental, de memoria. Las proporciones saltan por los aires. Todo va adquiriendo un aire más expresionista: los personajes con chascos, sobretodo Don Minervo o Don Pantuglo, se hacen minúsculos. Sus gorduras son como si el cuerpo fuera un coche pero la cabeza fuera una pelota de tenis.
En otro sitio, una revista oficial del Saló del Comic de hacia 1990 lei que eran dibujantes apócrifos. Si fue así, si no lo hacía Escobar, el desastre es mayor porque la única justificación es la que cuento.
¿Podría haber esa caída entre 1985-1986, con los últimos Zipi y Zape de Bruguera y los aceptablmemtne dibujados Terre&Moto de Grijalbo? Puede que ser, si hubiera habido un problema de salud mental, de envejecimiento repentino.
Entonces, ¿cómo es que mejora tanto el dibujo en 1992.1993?
Hay cosas raras: los ojos no parecen de los personajes. Son demasiado salidos, demasiado de huevo, no está claro a dónde miran a veces.
Otro factor es la simplificación de personajes: Quedan Zipi, Zape, Don Pantuflo, pocas veces Doña Jaimita. Sale el Doctor Pildorín, delgado y alto, cuando siempre había sido gordo y bajo: historieta Las Coliflores, donde entre la página 1 y la 2 adelgaza notoriamente. No hay mucho más. En la etapa 1987-1991, ya se había reducido el número y asiduidad de personajes pero se había incorporado a Toby como perro de la familia, ya no en el hogar de Don Anito. ¿Había sobrevivido el perro al humano, pese a la esperanza de vida favorable a la especie bípeda?
Historieta Telefonía: Don Minervo, mantiene calvicie, gran bigote, ahora lleva traje negro pero es delgado y se llama DON SERVANDO. Ahí veo a Sapientín por última vez. Poco antes, en Fumando Espero, aún se encuentraan, con su traje azul, Don Minervo y Don Pantuflo
Los comentarios son más duros que nunca hacia los gemelos: son de la piel de Barrabás, son gamberros., son malos.. en realidad, no lo son en estas historietas, pero el guion por boca de los comentarios de su padre los trata así de severamente.
El guion suele sufrir errores, contradicciones. Se cuenta una cosa y luego se repite o se olvida o se selta a otro tema.
A ver: como es habitual, los editores de Ediciones B-Grupo Zeta no hicieron su trabajo. Recordemos a Cera, Ramis y otros comentando que eran muy libres porque nunca les decían nada. En realidad, es que yo sospecho que ni se miraban las historietas. El editor las recibía, las daba al que montara una revista y ya está, a cobrar. Su trabajo debería haber sido el de asesorar y el de corregir esos errores: los lectores le importaban un pito 1987-1996. En 1993-1996 se nota mucho más: se mueren por edad la mayoría de dibujantes, otros abandonar y convierten las revistas en una especie de fanzine. No es el manga ni los vídeojuegos los que matan la Escuela Bruguera o las historietas de risa para niños y todas las edades sino el Grupo Zeta y sus directivos incapaces.
Algo pasa.
Las personalidades son como si Zipi y Zape hubieran pasado de tener unos 10, 11 o 12 años a tener entre 4, 5 o 6 años. Son más pequeños en tamaño y en comportamientos.
Los finales son abruptos. No hay tanto castigo ni cuarto de los ratones. A veces parecen cuentos... y sus finales un tanto duros recuedan a los primeros tiempos de la revista Pulgarcito, publicados hacia 1997 en un tomo de Ediciones B-Grupo Zeta. Por los años 1920 se ve que era habitual hacer cuentos moralistas que se resumen en "niño que no cumple a rajatabla la dictadura adulta muere y hay que decir que bien muerto está". En estas historietas de 1992-1993 no se llega a tanto pero se nota ese tono.
A veces hay historietas sencillas, agradables, que suenan a historietas antiguas pero con cabezas de bola como en Artistas, en cuya página 2, por supuesto un transeúnte piensa que es raro que Don Pantuflo, en vez de llevarlos de la mano, "no los lleve cogidos de las orejas". No tiene gracia.
Sobre las historietas que dicen no publicadas: se cuenta que Escobar seguía enviando sus historietas cuando ya ni su mente ni sus manos podían. Las escondían y ya está. Yo creo que sería interesante su publicación para ver cómo el Alzheimer puede afectar gráficamente: para que se pueda ver cómo funciona la mente en manos de alguien tan competente. Sería valioso. No me hará caso nadie pero ya estoy acostumbrado.
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