20260709

Pulgarcito pierde una gigantesca barra de pan

 Data Estel·lar detallets Dijous 20260709

En Pulgarcito 128, Año III, 2ª época, con fecha diciembre 1983, revista no siempre emanal dirigida por Mercedes Blanco Abelaira, tenemos un recuperación del personaje principal en una historieta que apenas tendrá continuidad. Si uno lee y ve y tebee la historieta sabrá la razón. 

Pulgarcito Un rey de leyenda
 

Pulgarcito pierde una gigantesca barra de pan pierde el pan en p1v2... la recupera en la última página, sin explicaciones. ¿Se le cayó al suelo?  ¡Puaj!

No mires el pasatiempo de p2... no... ¡Demasiado tarde! Ahora has visto cómo era Pulgarcito bien dibujado. 

Estamos ante una historieta de un fanzinero o de un "lector que quiere dibujar" o de un "bebé de la historiea", alguien que enviaría la historieta a una sección de dibujos de los lectores, se la publican, le dicen que lo hace bien y adios... salvo que esto es el persoanje principal, está en las primeras y principales páginas y es una hstorieta apócrifa generalmente vinculada a ¿Juajjo?, hijo de Jan. 

Hay mucho nombres para eso, pero uno siempre es sonoro: enchufismo. Da igual que es el trabajo se haga bien o mal porque no tantos nuevos dibujantes pueden poner el currículum vitae que han trabajado en una revista, en una editorial. Con  los años, si no interesa y ya está uno colocado, se elude, se borra. Mercedes Blanco Abelaira hace mal su trabajo. Si le podemos medio perdonar que trabaje poco, a penas ordenando historietas pocos años publicadas en su revista Zipi y Zape. Digo "ordenando" porque a veces las elige pensando en la estación (invierno, nieve; primavera, flores) y cuando llega el momento final cuando igual ya no le quedan muchas más por reeditar o refreír, pone las primitivas historietas, casi como si fuera un integral, en varias series como Cinco Amiguetes, Anibal o Cristina. Pero meter una historieta mal hecha, y volverlo a hacer con La Diadema de Berilos marca una decaencia editorial igual o mayor que la propia etapa de deesaparición de la empresa del Gato Negro.

Pero hay niños que han comprado esa revista y se topan con una historieta de dibujo malo, que va a peor.  Peor que la mayoría de las denostadas apócrifas de Mortadelo y Filemón.

Y recordemos aquellas memorias de Casanyes diciendo lo que le costó a él que le permitieran dibujar con su firma... y cómo lo trampeaban diciéndole que antes tenía que entregar 15 o 20 páginas semanales para luego, agotado y sin tiempo, intentar meter sus páginas. Ese trato desigual, entre los que nunca entran, los que entran como apócrifos y nunca se les permite nada y los que ni siquiera entran choca aún más con este tipo de historieta. 

¿Por qué Jan admite esa medianía de historietas? 

Son esquemas que hemos visto tantas veces repetidos siendo adultos y buscadores de empleo, que da asco, rabia e impotencia...  

La historieta va de Pulgarcito que se encuentra con Puck el de la Colina, y que ya empieza mal porque ninguno de ellos recuerda que el personaje se había trasladado al jardín del Señor Ogro en una historieta anterior, que a mí ya me huele a que la idea se la sopla el hijo. No tiene lógica porque Puck es inglés y tiene interés su vínculo con leyendas británicas. Además, no se ha visto, ni en flashback, que Puck viajara de polizón en el avión de Heathrow a El Prat. 

De hecho, pensando, es curioso que suela formar parte de una breve pero intensa etapa final y decadente de historietas con Pulgarcito que sueña sin que le pase nada y cuyos comentarios son tomados a broma por los adultos. Como la historieta soñada de las Habichuelas... pero también se podría meter la segunda del Barrendero-Barón cuentista o incluso la primera de Puck y del Barrendero, que siempre me gustaron mucho por la ambientación pero que, en mis últimas lecturas, eso de que se olvide el protagonista, de que todo sea una ensoñación, y que se repita posteriormente, tiene mal sabor y peor regusto. Cosas guays que no nos pasan es lo habitual. En un tebeo tipo Pulgarcito, lo que uno espera es que pasen esas cosas.

Puck le pide a Pulgarcito que localice al Rey Arturo en un manicomio, buscado por el Mago Merlín, que van adelgazando su cara con cada nueva viñeta. Pulgarcito lo encuentra y chimpum. Es de lo más lineal. Es de redacción de Cuarto o de "mira, acabo así porque tengo que acabar para irme a jugar con la pley". En tu casa funciona, leído en el aula funciona, pero en un entorno profesional, no. ¿Directora, editor, jefe de redacción, directivos... existían o solamente cobraban mucho como en tantas otras empresas y Administraciones Públicas?

La serie degenera y la revista cae con historietas mal hechas de Pulgarcito, con historietas insulsas de Pájaro Loco y sus robos y con Goliat y sus medio-educativas historietas repletas de gente adulta histérica con bocas de buzón anchas como maceteros.

Es 1983 pero parece ser que esta historieta inaugura el descolor de Bruguera 1986 cuando ya no hay dinero e intentan ahorrar a lo tonto con el coloreado, para conseguir perder más lectores por seman (la tele es en colores, recordemos). Fondos no pintados forman parte de lo habitual

... por no hablar de la misma ausencia de fondos.