20101014

Me gustó más el libro

Data Estel·lar ni fu ni fa Dijous 20101014

El co-bloguero magin por fin, repito, por fin, se dignó a ir a ver la gran película (él lo abrevia como "peli", y yo haré lo mismo). Por lo tanto, al fin la pudimos comentar.

¿Qué gran película? La de El Gran Vázquez.

A él, pese a todo lo que puede rajar, no le ha disgustado, que ya es mucho siendo él quién es y cómo es, e incluso le ha gustado.

Ahora bien, como decir eso sería ir de lo soso a lo lamentable, vamos, que nos dejaría fríos, hemos optado por ser yo, Pingüisí, quien haga cuatro comentarios sobre la que iba a ser el gran film del año.

Lo resumo en lo siguiente: me gustó más el libro.

¿El Tebeo? No. El libro. Pero si no hay biografía de Vázquez en libro... o no la habido lo suficientemente famosa y prolongada en el tiempo como para hacerse un hueco en nuestras mentes y recuerdos... No, si yo me refiero a un libro que daban en El Corte Inglés ("inédito", pese a que tocarlo es demostración palpable de que sí está editado, y "no venal-prohibida su venta", lo que no significa mucho si se trata de repartir ayuda humanitaria en algún país con catástrofe humanitaria y hambruna). Si algo bueno tiene la librería del Corte Inglés son... bueno, dos cosas, una la digo por influencia de mi colega co-bloguero: por sus libros de fachas ultranacionalistas que copan, temporada tras temporada, las mesas de novedades con reinterpretaciones o, directamente, mentiras sobre la Historia. Lo otro bueno es que sale a cuenta comprar libros, porque siempre tienes la oportunidad de que te regalen otro, que será siempre mejor y más interesante que el comprado.

Es el caso de En la Corte de Ronnie, de John Le Carré. Es la biografía de Vázquez contada por alguno de sus hijos, lo que pasa es que es la biografía de Ronnie Cornwell, padre de David Cornwell, alias del autor de folletines de espías. El título original es In Ronnie's Court.

Citaré algún párrafo, pero tampoco pondré imágenes porque soy tan vago como magin:

En la película, Vázquez se nos muestra, no sé si de forma realista, pero sí verosímil, como un gran psicólogo, un conocedor a ultranza de la mente del prójimo. En ese sentido, la película, que pretende ser cómica, hiela la risa al que piense. Nos encontramos ante otro ser superior, y la madre de alguno de sus hijos le recrimina eso, que piense que es más listo que los demás. Debe de ser duro, también para él, y lo pensábamos antes de ver la peli, ser Vázquez (ser su entorno familiar inmediato aún más, por razones SCD -SocioCulturalDesfavorecidas-)... duro porque uno se encuentra continuamente ante un mundo sombrío, gris, aburrido, y lleno de tontos que encima le tratan a uno despectivamente y como aún más tonto... Echarles una simple ojeada y comprobar sus debilidades, sus intereses, sus ideas, es como ser un plan de marketing viviente, un desvalijador de interiores... Engañar es, decididamente, algo preciso. Sacarles la manteca; pasarse de listo con los que se pasan de listos; estafar a los estafadores... es una meta, un fin, no sólo un medio de vida, sino un deporte que mantiene las neuronas en forma en un descampado sórdido de gente sin imaginación.

p12: Hablar correctamente podía valerle a uno un nombramiento militar, crédito bancario, tratamiento respetuoso por parte de un policía...


¿Qué vimos en los primeros minutos de la peli El Gran Vázquez? Eso: Hacerse pasar por otro, por lo contrario (por el acreedor, incluso). Comentar algo sobre un traje caro... y hacer picar al sastre cuando le ves el desdén en los ojos al comentarle que "se mancharía en la obra"... Otro paleta paleto, uno que trabaja en la obra (no fue hasta los años 00 cuando los paletas o albañiles cobraban realmente bien)... que me pagará en mil plazos... Y entonces hacerse pasar por ingeniero (que también están en las obras), y entonces ver que no hay problemas en pagar en esos mil plazos, e incluso después del verano, para poder regalarse con vacaciones sin problemas de dinero. Si todo, y sí, es un mensaje de alto contenido político y social, va para los ricos, pues habrá que hacerse pasar por uno de ellos; si todo va contra los necesitados, pues igual habrá que hacerse pasar por uno de los otros. Hey, que yo también soy empresario, que yo también quiero subvención.

p14: Una escuela, tras conocer sus prácticas, tuvo el valor de exigir las mensualidades por adelantado. Las cobró con carácter retroactivo y a plazo en forma de frutos secos.



Aquí me paro: ¿metió Vázquez a sus hijos en colegios y luego no pagó las matrículas? Todo apunta a que no. En la película, el padre le da una perorata de Don Pantuflo Zapatilla a hijo sobre que le dice en serio que estudie y sea médico y todo eso... como viendo que ser un vivalavirgen no le conducirá a nada bueno. Dudo también ese diálogo en la biografía de Vázquez. Me baso en otros casos del entorno social. De hecho, llegado a ese punto podría haber realizado lo que hizo Ronnie (citado más arriba)

p15: Necesitaba que se reconociese su magia a diario. Su opinión de los demás dependía pr completo de en qué medida lo respetaban.


¿Necesitaba Vázquez ser reconocido o le era suficiente con el dinero? Lo que la peli nos muestra es, al menos, que no le gustaba ser ninguneado. O que le dijeran que sus historietas las podía realizar otro, cuando él sabía que no era así. De hecho, en el tebeo español, algo pasa, pero parece que casi nadie puede hacer las historietas o series de otro.

¿Es justa la peli con Vázquez, con Rafael González o con los demás personajes? Desde mi punto de vista, no. Es una película donde los autores lanzan lo mismo que hacemos en los blogs y en los foros: una opinión, basada más en ruido ambiental que en otra cosa. Se mezclan cosas, años, anécdotas. Se engrandece a Vázquez de forma relativa, esto es, respecto a los demás, que quedan como meros comparsas. Ni sabemos los nombres de los dibujantes, aunque los podemos sospechar si sabemos algo de tebeos de esa época. Ni tienen carácter. Es como si Vázquez valiera tanto o más que todos los demás... Los demás, ojo, son Cifré, Peñarroya, Conti, Purita Campos, Ibáñez, y un tal Rovira (que si es el de Segis y Olivio, está fuera de contexto histórico, pero es como tantas cosas en esa película).

Pero, además, es que Vázquez es aún más grande que lo que sale de la película. La anécdota del entierro de su padre, para pedir dinero, la hemos podido leer en ocasiones, con los sableados ya hartos y diciéndole que "su padre ya había sido enterrado varias veces". Y con Vázquez, acorralado en su mentira, en vez de dejarlo estar, enfadándose a su vez y gritando que por un padre se hacía todo y que, si le tenía que pagar otro entierro, se lo pagaba.
Eso como ejemplo de todo lo que podría haber dado de sí ese running gag, o chistecillo que se repite a lo largo de la película.

Asimismo, en la película, González, el del despacho, queda deslucido, comenzando por su propio traje. Estamos ante el jefazo máximo. Ante Don Rafael González, director editorial, alma mater, vestido impoluto, que traía revistas Rico Tico de Argentina para copiarla (por cierto, ¿en qué web se puede localizar?), que dictó durante cuarenta años la política editorial y de grafismo (a quién copiar: a Vázquez, a Franquin, a Ibáñez), que lanzó la editorial y que, según parece, pudo ser guionista a mansalva y co-creador o creador de varias series de los años 40, dibujadas por varios artistas. Habría sido el impulsor del vocabulario grotesco, gracioso, necesario, utilísimo y muy familiar, repleto de piastras, gendarmes, gumersindos, percebes, besugos y demás fauna.

El tipo más serio del planeta, con una vida durísima en los años de la Guerra Civil y la postguerra (no nos pongamos estupendos, hubo quién lo pasó peor), que seguramente que quedó tocado por esas experiencias... pero que, a la vez, habríase convertido en el mayor humorista del país, y el más desconocido. Asombroso. Hay para otra película, como comentaba maginelmago.

Los actores hacían lo que podían, en la vieja escuela de cine español de sacar de dónde no hay. No se puede imitar mejor a Ibáñez sin tener dos líneas seguidas de guión (un tipo que habla por los codos). No se puede parecer uno más a Peñarroya sin que te enfoquen más que de lejos. Incluso el inventado Peláez consigue no ser una caricatura sino alguien que parece de verdad, un contable al que han puesto ahí, y que hace su trabajo sin más. No puedo decir nada de la desgraciada aparición borrosa en segundo plano de Escobar.

A veces uno se pregunta si estábamos ante una película, ante una primera película de algo así como un género brugueriano o de gente curiosa e interesante del siglo XX. O si era el episodio piloto de la serie de televisión de Vázquez, en la cual sí que veríamos a todos estos personajes desarrollados.

Y seguiría hasta llegar a una conclusión pero el Perrito Piloto me ha dicho que es costumbre en este blog dejar las cosas colgando, así que...

... ¿no se podría haber hecho mejor con la pila de subvenciones ministeriales, autonómicas, del ICO, de ICF y de nisesabecuántapeña más que hay metida en eso? ¿No se podría haber cogido a un aficionado de esos que hay por Internet y haber borrado edificios modernos, como el de color blanco, de los años 90, que sale en un exterior de Arc de Triomf? ¿Es que piensan, como el contable Peláez, que los niños no se fijan? "Son niños, no idiotas". "Oh, sobre eso habría mucho que hablar..."