20070914

¿Le queda mucho al bueno de Perwez Musharraf?

Data Estel·lar xafugor Divendres20070914

¿Le queda mucho al bueno de Perwez Musharraf? es una pregunta que considero retórica: le queda poco. Y es una pregunta construida en un estilo muy personal. Yo lo considero "el bueno de" y tengo mis motivos que se resumen en que Perwez Musharraf no es lo peor que le ha pasado a Pakistán en toda su Historia.


Sé que tiendo a enrollarme pero no quisiera porque tendría que comprobar datos y no estoy para eso.

Pakistán es creado por el Imperio Británico, el de Su Graciosa Majestad, esa que no se ríe nunca... algo que no veo nada gracioso. Fieles a su política de vamos a dejar que se maten entre ellos, como reconocen en la serie Sí, Primer Ministre (Yes, Prime Minister), esa serie tan buena tan buena pero que nadie ha visto nunca y habrá que preguntarse que por algo será, los británicos, en concreto los responsables de Asuntos Exteriores (allí llamado Foreign Office), deciden dividir la Península de la India en dos partes, una para los hindús y otra para los musulmanes pero dejando musulmanes dentro de la India (la Cachemira, por ejemplo, al Norte de la India) y creando un Estado nuevo llamado Pakistán que tendría dos partes imposibles de mantener unidas porque están separadas por miles de kilómetros: Pakistán Occidental (Pakistán) y Pakistán Oriental (Bangladesh, si mal no recuerdo, pero, bueno, no importa porque es un país donde la gente se muere si no de enfermedades tropicales o de malaria por el cultivo de arroz en zonas pantanosas, de hambre, o de inundaciones como las del agosto de 2007, algo habitual, porque es un Estado que ocupa un inmenso delta fluvial..).

Ahora vendría muy bien poner un mapa, ¿verdad? Pues no me apetece.

Total, que básicamente, Pakistán ha estado inmerso en guerras contra la India desde su fundación. Y ahí es donde entra en acción mi simpatía (en la distancia que provoca leerlo en las noticias) por Perwez o Pervez Musharraf, un tipo que dio un golpe de Estado incruento tras haber sido depuesto de su cargo de jefe del Estado Mayor mientras iba en un avión. Realmente, está mal eso de que te despidan cuando no estás... Así que Musharraf decidió volver y pegar un golpe de Estado incruento... destaquemos lo de "incruento". Puedo hacer paralelismos con Hugo Chávez pero es que es me enrollaría demasiado. Eso fue en 1999.

Parece ser que uno de los desencadenantes fue lo que parecía el inicio de una guerra en toda regla por el Cachemir (Kashmir, Cachemira o cómo lo quieran escribir). Los militares estaban en contra. Otra justificación que se dio fue la lucha contra la corrupción... que ya había sido la causa de que Benazir Bhutto (una enchufada que mandaba por ser de su familia) se exiliara.

Y eso nos remite a los hechos de septiembre de 2007, cuando el entonces depuesto Nawaz Sharif, vuelve de su exilio en Arabia Saudí y Perwez Musharraf, enmedio de su mayor crisis, y con un adversario que no vino para tomar sopa de melocotones, en vez de enterrarlo en cemento le dice que se vuelva por donde ha venido que está acusado de corrupción. Destaquemos que la gente se exilia en Pakistán por ser acusada de corrupción... pero ¿acaso eso puede explicar el éxodo de pakistaníes?

Sospecho que bastantes inmigrantes pakistaníes de los que hay en España no son ni mucho menos "pobres", sino que son de origen de clases medias "benestants", comerciantes, burguesía comercial tal vez, y que salen por exilio político, oposición a Musharraf, más que por causa económica directa. Tengamos en cuenta que el crecimiento económico de Pakistán es del 6% anual, mal o nulamente repartido pero que en algo se tiene que notar, digo yo.

Lo que yo recuerdo sobre el caso de Musharraf es que él dijo que su intención era convocar elecciones democráticas tan pronto fuera posible. Yo entiendo que ese tan pronto incluyen las típicas reformas económicas... las que el FMI da para unos 15-17 meses... Estamos en verano-otoño de 1999. Estabilización del nuevo régimen... etc... septiembre de 2001... Musharraf no ha podido casi ni cumplir sus promesas cuando caen las Torres Gemelas. No me puedo arriesgra a decir que Musharraf dijera que iba a convocar Elecciones y no lo hiciera de inmediato o no se perpetuara en el cargo porque sí sino porque resulta que Pakistán se encuentra a un tiro de piedra de Bin Ladin, del Mulá Omar y de los talibanes de Afganistán... La desestabilización política y social que se desprende de tal situación hubiera dado la misma respuesta en un pilón de países: un gobierno fuerte de concentración nacional y blablabla... o, lo que es lo mismo, que siga Musharraf. Ésta es mi interpretación de los hechos que pude seguir por la prensa. Claro que puedo estar equivocado pero será en la medida que la prensa no haya enviado las informaciones adecuadas y completas.

Desde mi punto de vista, Pervez Musharraf, la idea que él representa como jefe visible de un movimiento militar o cívico-militar, estaría más en la línea de un pronunciamiento militar liberal de la España del siglo XIX (General Espartero, etc), en cuanto a que intentaría crear las condiciones para una democracia y no para una partitocracia clientelar y de clanes (algo habitual en todo Asia Central, incluídas, por supuesto, las repúblicas soviéticas cuando lo eran). Si recordamos las noticias de agosto y septiembre de 2007, parece ser que hay talibanes o terroristas o lo que sea de matar mucho amparados por tribus pakistaníes cercanas a la frontera de Afganistán. También se ha dicho con frecuencia que Bin Laden podría estar escondido por allí.
En todo eso jugaría la ambigüedad de unos regímenes pakistaníes que estuvieron favoreciendo a los talibanes o a los terroristas de Cachemira. Y eso cuando Musharraf ya era un alto cargo antes de su golpe de Estado.

Tras la caída de las dos Torres, Pervez Musharraf se ve obligado a hacerse aliado de los Estados Unidos de George II de la Dinastía Bush en su guerra por el control del gas centroasiático, digoooo, en su guerra por la democracia y contra el terror. Se trata de una situación incómoda porque, como en cualquier país normal, los pakistaníes odian las guerras estadounidenses. Y encima, Estados Unidos es un tradicional aliado de la India que acababa de dejar plantado al Pakistán que apoyaba a los talibanes...

Pero Pervez Musharraf consigue no ser apedreado por los pakistaníes y se mantiene como el aliado más seguro de Estados Unidos en la zona.

A la vez, a la India llega el ultranacionalista parafascista Atal Bihari Vajpayee, un tipo peligroso que se dedicó a crear una guerra fría entre Pakistán y la India... Pakistán, como es un país que va bien, donde la población tiene un altísimo nivel de vida, ya había decidido malgastar dinero en misiles nucleares antes del golpe de Musharraf. La India decide optar también por armas nucleares. La respuesta, excelente, de Pervez Musharraf fue la de levantarse en una reunión de alto nivel y darle la mano.

Sorpresa para todos. Pero Vajapayee, como típico ultranacionalista no estaba por gestos: su objetivo era el enfrentamiento bélico y casi lo consigue. Así pues, lo que en otros tiempos hubiera sido otra guerra entre Pakistán y la India, queda reducido, en tiempos de Pervez Musharraf, a escaramuzas. Pienso que eso salieron ganando todos.

http://www.cartoonstock.com/newscartoons/directory/v/vajpayee_gifts.asp



Si lo miramos desde la perspectiva que da el fin del mundo de las dos superpotencias, podemos pensar que ese tipo de conflictos que antes se daban entre EUA y la URSS, ahora se extienden a niveles regionales y ya no planetarios. También ambos Estados, Pakistán y la India, se hacen visibles ante otras potencias, dispuestos a ocupar un lugar en la política mundial, asiática y del Océano Índico. No es sólo un aviso mutuo de autodestrucción, sino un aviso al resto del mundo, en concreto, a EUA, para decir que ellos también existen como actores decisores. Puedes poner en una lista de países terroristas a Korea del Norte pero ¿cómo pones a la India o a Pakistán si son inmensos y llenos de gente, es decir, comercialmente relevantes?

Y a partir de aquí, elecciones fraudulentas y otras cosas que, bueno, siendo aliado de Bush, tampoco nos iba a extrañar de Musharraf. Siempre hay que recordar que Bush II llegó al poder con un pucherazo en el recuento que hizo su hermano el gobernador de Florida. Por lo menos, ahí hubo pucherazo... no recuerdo si se comentó que lo hubiera en más sitios. Cuando el pucherazo lo hace la superpotencia no pasa nada; cuando sucede por tradición con aliados-esclavos, como México (bajo el PRI), tampoco... pero cuando lo hacen otros, es muy malo. Se instaura un sistema mezcla de una democracia priísta (donde gana quien cuenta los votos) con un semipresidencialismo de estilo francés, donde el Presidente-General se reserva
ciertos temas para él, como la Política Exterior y control militar de sistema de estilo turco. Vamos, que no es que Musharraf se saque nada de la manga. Copia de aquí y de allá, de países que no son criticados más allá de lo mínimo.

La capacidad de mantenerse en el poder, aparentemente con un uso mínimo de la fuerza (es el jefe del Ejército) y de no haber sido barrido por las innumerables crisis es otro punto digno de mencionar sobre Musharraf. Si tenía ideas de cualquier tipo, las tuvo que cambiar sobre la marcha, haciéndose más islamista siendo de origen laico o laicizando estructuras de gran poder religioso. Evitar guerras por la Cachemira cuando él había participado en ellas, o luchando contra los talibanes cuando Pakistán era de los pocos que reconocía al régimen talib de Afganistán.

It's lucky for Musharraf that he has had ample experience of dealing with danger. No leader in Asia, perhaps in the world, has survived the number and magnitude of political crises that he has endured in recent months. After Sept. 11, Washington embraced Pakistan as its closest ally in the war against the Taliban—a group cultivated by the Pakistani government. Musharraf acceded, forcing the country into a gigantic policy U-turn. In December, India moved 500,000 troops to its border with Pakistan and demanded that Musharraf stop the infiltration of militants into Kashmir—many of them covertly trained and armed by Pakistan's army. After six months of tension—with the hourly threat of nuclear war—Musharraf backed down, cutting off the flow of insurgents. He's also cracking a whip on the country's madrasahs, religious schools that often preach sectarian violence and hatred of the West.


Sin embargo, fueran cuales fueran las ideas del general Musharraf, las turbulencias de la política exterior india, cachemira, afgana o alqaidana golpean continuamente a los pakistaníes. Enseguida vemos que la población se opone a la alianza con Estados Unidos, también vemos cómo los talibanes o los fundamentalistas terroristas de Al Qaida penetran entre las tribus del Norte, etc. Y así hasta que, en 2006, Pervez Musharraf deja pasar meses como dando vueltas para conseguir una negociación política que evite un ataque que al final sucedió contra la Mezquita Roja, sede de islamistas radicales... El asedio mortal fue el inicio de una guerra civil de baja intensidad, es decir, de una cadena de sangrientos atentados contra todo tipo de objetivos, entre los cuales, como es habitual, se llevan la peor parte los civiles...

Cuando Musharraf decide negociar con Benazhir Bhutto para conseguir derrotar algo, el terrorismo, que, de hecho, está matando a cientos de pakistaníes durante el verano de 2007, la respuesta es negativa. La cláusula básica de la negoción es una: abandonar su cargo. Y, vamos, cada cual que haga lo que quiera, pero yo soy él y no me voy, porque una vez que deje de estar en el poder o que deje de ser general, van a por él pero fijo porque ni el partido de Bhutto, ni el del intrigante sucesor de ella y antecesor de Musharraf, Sharif, ni los islamistas, van a dejar de saltarle al cuello.

De alguna manera, Musharraf ha querido actuar un poco a lo civilizado. En vez de darles té con cianuro a sus adversarios, dejó que se exiliaran o que tomaran posiciones en el Parlamento (islamistas, el partido de Bhutto, etc). Desde que entró en el poder, sospecho que los que vengan detrás de él, no serán ni tan civilizados ni tan pro-occidentales. Tendrán otra educación, otro tipo de cultura y de visión del mundo. Y lo mismo vale para otros lugares del mundo.

Por otro lado, Pakistán, como sucede con Afganistán de forma tradicional (el Estado centroasiático que actúa a la inversa de los demás centroasiáticos), está perdiendo el control de su territorio. Afganistán suele controlar sólo Kabul y poco más. Entretanto, las guerrillas opositoras ganan posiciones en el resto del país, hasta que eventualmente se unen, toman Kabul y vuelta a empezar. Ahora Pakistán se afganiza y se irakiza, es decir, se pierde el control sobre lugares alejados de la capital, que pasan a ser simplemente controlados por jefes de tribu, seguramente antiguos clientes políticos de los regímenes anteriores a Musharraf, las élites locales que pactan y ceden votos a las alianzas políticas que les conviene, al estilo de lo que sucedía ya en tiempos de la Breznev en la URSS con Turkmenistán o Kazajstán. Pakistán está pasando de ser un Estado islámico indostánico a ser un país centroasiático dividido en facciones. Y esas facciones, armadas por grupos de Al Qaida (¿de dónde sacan el dinero?), se dedican a poner atentados masivos como los de Irak tras ser eliminado el régimen de Saddam Hussein.

Uno de los objetivos está claro: eliminar a Musharraf. Incluso, en la segunda semana de septiembre de 2007 ponen un atentado contra una base militar de un grupo de élite al que Musharraf había estado vinculado varios años atrás. (esto salía en el teletexto de TVE pero no lo lo localizo por Internet). Es decir, que sí que podrán decir esas cosas de "crear un Estado islamista de Pakistán" los que se encarguen de la propaganda terrorista, pero a nivel práctico y simbólico, el objetivo es acabar con Pervez Musharraf.

¿Cuánto tiempo le queda a Musharraf de estar en el poder? Creo que poco. Pero cuando suceda, será el fin de una época, no de la de Musharraf sino la de un tipo de figuras que darán paso a otras menos occidentalizadas y menos civilizadas (dos palabras que no son sinónimas).

Por otra parte, no hago más que leer cosas sobre que a Musharraf le conviene mantener a los talibanes sin perseguir, que molesten al gobierno de Afganistán... Si eso es así, Musharraf se equivoca estratégicamente. Para los talibantes o para los de AlQaida o para los islamistas radicales con capacidad de fuego, Pervez Musharraf es un infiel que ha de ser destruído. No obtiene beneficios de que campen a sus anchas. La población muere en atentados, por tanto aumenta el descontento y la posibilidad de su eliminación política, sino física. Y los Estados Unidos no se van a ir corriendo a salvarle, eso fijo.

Y lo escribo para leerlo dentro de unos años y decirme a mí mismo que menuda equivocación.