20170923

Un poquitín sobre Chicha, Tato y Clodoveo: lo laboral define a Ibáñez

Data Estel·lar en elaboració Dissabte 20170923

Estas ideas están en elaboración pero así tenéis algo que mordisquear: 

No he sido nunca ni asiduo lector ni fan de Chicha, Tato y Clodoveo hasta el 2017 en que me he pimplado varios episodios de revistas y las historieta larga de Los Sanitarios.

Debo decir que, en las primeras historietas y en una veintena larga de las primeras portadas de la revista Guai!, Ibáñez está en plena forma, pone muchas ganas y el dibujo iguala al de los años ochenta de Mortadelo y Filemón.

Tampoco parece tener problemas para sacar ideas. Parece lógico si mezcla algo de "misiones de Mortadelo" con los trabajitos finos de Pepe Gotera y Otilio con el desastre de Sacarino y con ese personaje que les da encargos laborales y que no parece tener nombre pero que podría ser primo del Dire del Aullido Vespertino.

Hay gags y paginas enteras saqueadas de historietas precedentes pero no podemos tenerlo muy en cuenta. Si la editorial le ha robado a sus personajes, ¿no puede acaso Ibáñez reaprovechar sus ideas? Ejemplo: arreglar y destrozar un avión.

A partir de 1987, en Los Sanitarios, aunque Ibáñez firma, parece claro que está comenzando a abandonar el dibujo o la tinta o lo que sea que hiciera. El guión y los diálogos son de Ibáñez inequívocamente porque solamente él puede escribir esa verbalización contundente, pero el dibujo comienza a ser un poco más flojo, no siempre, va por páginas. Durante esa historieta, publicada en el Tope Guay número 20, desde la página 15Bv8 firma a mano, sí, pero precedido de la letra "c" encerrada en un círculo, que el símbolo del "copyright" pero que a mí me ha resultado también siempre, en las historietas de Mortadelo y Filemón en Ediciones B-Grupo Zeta, como el símbolo del abandono por parte de Ibáñez del dibujo y de las ganas. Por suerte, esta historieta mantiene su contundencia ibañezca.

Me sorprende comprobar una y otra vez, sobretodo en las revista, que es donde se aprecia más ¡QUE LA MAYORÍA SON EPISODIOS DE 4 PÁGINAS! Lo que se habia hecho corto o insuficiente con Mortadelo y Filemón, que parece que necesitáramos 6 u 8 páginas a 4 tiras o franjas de viñetas, con Chicha, Tato y Clodoveo es adecuado... más aún uno se plantea continuamente ¿cómo es posible que pasen tantas cosas en apenas 4 páginas? Es la habilidad y la experiencia de Ibáñez de años la que da una eficacia narrativa que ya no será superada cuando retome a Mortadelo y Filemón en la mayoría de sus aventuras largas.

No sé antes, pero en Los Sanitarios (acabada de leer) aparecen esos personajes que saludan, también una vaca que vuela propulsada por las ubres en un pequeño fondo de viñeta en una ventana... parece una idea de Ramis más que de Ibáñez. De hecho, ese tipo de personajes parecen añadidos de los entintadores anónimos porque no son habituales de Ibáñez.

Los tres personajes están descompensados. Claramente, es Clodoveo, alto como Mortadelo y, al principio, aficionado a los disfraces y a la prestidigitación, el que se lleva el gato al agua. Tato queda a veces como un Rompetechos de segunda división pero poco más. Chicha está muy abandonada. Ni hace de Ofelia ni de compañera más. Solamente berrea "marcha, marcha" y poco más.

Alguien ha dicho que el gran tema de Ibáñez son las relaciones laborales. Esta serie claramente así lo señala. Retoma gran cantidad de situaciones que hemos visto en Rompetechos, en Pepe Gotera, en Sacarino o en Mortadelo y Filemón y las pasa por el filtro directo de una oficina de empleo. No se trata de ir a cobrar el paro o de los líos con la Seguridad Social o de las bajas, temas laborales que también podrían haber dado de sí, sino de la relación entre el empleador y el empleado, o entre el jefe y los subordinados o entre las órdenes y la comprensión o adecuación de las mismas.

Ibáñez debería pasar a la Historia de la Historieta por Chicha, Tato y Clodoveo, porque resume su temática principal: las relaciones laborales, el entorno laboral, el trabajo.

La sensación, repito, es que Ibáñez tiene ideas inagotables para esta serie.

Se echa en falta algo que me temo que Ibáñez no pudo ofrecer nunca. Se trata de tres personajes de edades juveniles pero nunca los vemos hacer nada juvenil, salvo en que visten bambas (calzado deportivo), cosa que ya hacía Tete Cohete en 1980-1981, la cazadora de Clodoveo, los tejanos de él y de Tato y o el pelo punky, la ropa negruzca (que estuvo tan de moda como para dejar marcada a lo malo a toda una generación ochentera) y los pendientes (llave, candado) precedentes de la moda de los piercings. Pero no son gente con más rasgos juveniles.

No es que Sacarino tuviera muchos más rasgos juveniles o aficiones modernas. No iba con discos a la oficina, sino con cangrejos o con latas. de pintura. Hacía cosas como de ser un adolescente al que le gustan modas como una pelota que salta sin parar, y parte de su atolondramiento se puede explicar como que es muy joven para estar seriecito en un trabajo.

Otros personajes de Ibáñez tampoco son juveniles.
Tete Cohete tendrá unos 14 años pero no lo vemos casi nunca en el colegio. Solamente inventa cosas tipo Sacarino, tipo Gaston, y les pone petardos y cohetes tipo chistes de fiestas mayores de pueblo (usadas por Ibáñez y por Gila) y por dibujos animados estadounidenses...

No toman aspectos de Olivio, de Segis y Olivio Traperos y Alivio, por Jaume Rovira, quien sí que va a la disco, mueve el esqueleto, le gusta tal o cual grupo musical y usa un cierto vocabulario con modismos de la época ochentera. Que no digo que eso sea lo que obligatoriamente tiene que hacer un joven pero que sirve de reducción.

Tranqui y Tronco por March se pueden considerar jóvenes pero tampoco es que, aparte de sus pintas, tengan una vida especialmente juvenil. Parecen punkies, a veces tienen alguna novia de gustos de la época ("horror, parece intelectual", dice uno de ellos) y tienen un gran aparato de música con discos de vinilo... nunca de cassette que era mucho más habitual y popular, pero también tienen muchos tebeos, cosa que nos gusta pero que no parece necesariamente representativo del ámbito juvenil.

Tampoco hacen cursos de formación laboral o de sacarse "el graduado".

En fin, que Chicha, Tato y Clodoveo, fieles a las creaciones de Ibáñez, cogean por la vida privada, por la vida no laboral, así que son aparentemente jóvenes solamente porque tienen pelambrera (pese a que la alopecia se da desde joven).

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