20260317

La bombilla... incadescente... chiquilla

 Data Estel·lar engegada Dimarts 20260317

No me gusta la portada por eso del riesgo de los dedos en el enchufe.

 

A mí me gustan mucho los títulos con rimas porque son un rasgo de ingenio.

El tema -y el título- pueden parecer raros... pero, por otro lado, la bombilla incandescente con forma de pera ha durado todo el siglo XX. La mayoría de la población de alumbrarse con velas o con candiles -o ni siquiera eso- pasó a las bombillas (o "la bombilla", que igual había una en un lugar de la casa... por cierto, suponiendo que en cada hogar hubiera más de una estancia).


Aunque se nos vende mucho mito sobre la luz de gas, que si los victorianos, que si tal... en realidad, en la mayoría de pueblos y barrios (a veces simplemente porque fueron construidos a partir de los años 50 o 60, con gente venida del campo y sin luz eléctrica, ni otras cosas aún más básica), se pasó de la no-luz a la bombilla. Más aún: en pueblos pegados a embalses y centrales eléctricas era común, durante los años 60 o incluso más allá, que no hubiera luz eléctrica.

Y el tema es a escala europea -no sé si mundial- así que, por un lado el tema nos parece raro (a mí también) pero como apunte histórico en directo, está muy bien. Tanto la electricidad como la bombilla incandescente de habitual forma de pera han formado parte del paisaje social durante un siglo, así que no está mal que se le dedique una despedida.
 No he leído esa historieta. En su momento me pareció una idea rara pero, a la vez, importante porque la bombilla incandescente que había iluminado el mundo durante un largo siglo, de golpe y porrazo era odiada, vilipendiada y sustituida por la bombilla halógena, que era ecológica y gastaba menos asistí yo a una sesión de espiritismo eléctrico que me hacía creer que gastaba menos porque daba menos giros un contador... cuando por fin se me rompió la primera vi que dentro había toda una computadora: de ecología, nada y de menor gasto de energía, menos porque todo ese enramado de chips y cablecitos necesita mucha más energía que un cacho de vidrio con un alambre del filamento.
Lo bueno es que esas bombillas halógenas se podían tocar y cambiar sin quemarse.... pero, a la que pasaron 5 años, las segundas o terceras generciones de bombillas duraban unos 9 meses.
Tanto es así que tengo bombillas incandescentes (bombilla de pera, bombilla con filamento, tradicional, que quema) que aún funcionan.
Alguna de 1999 de la primera generacion que aún funciona,
Las de años posteriores... nada... las marqué con un rotulador: "octubre 2013" y se fundían en mayo... sin posibilidad de que hubiera llegado asa 1500, 2000 o 3000 horas prometidas.

Pero entonces, para el 2019, la bombilla halógena era proscrita. Hoy sobrevive como soldado de fortuna pero, si la necesita, tal vez pueda contratarla... en su lugar llegaron los LEDs, diodos eléctricos de luz o algo así que ya existían a principios de los años 1990, hacia 1991, 1992 ya había yo leído sobre ellos y me temo que ya mis ojos fueron acribillados por su nefasto poder cegador. Convencido de que no había nada peor que un LED, era cuesetión de tiempo que se hicieran con el poder.
Algún alma cándida les puso una cobertura para difuminar los rayos cegadores destruye-córneas. Les dieron unos cuantos premios nobeles pagados por la industria del ramo "al descubridor del led azul, etc" y menos mal que para entonces yo ya no creía ni mucho menos el premo Nobel sino en el No-Vel (Ibáñez ennegrecido).
Ahora nos decían que las luces durarían 15000 años, un cero que fue un cero a la izquierda más. Los leds pueden durar, en el mundo real, entre 3 horas y 4 años... los primeros semáforos con leds se fundieron parcialmente a los 3 meses... y para mí fue una sorpresa porque, desde mi nacimiento, nunca había yo visto semáforos con luces fundidas, salvo en una historieta de Gaston Lagaffe... semáforos estropeados o rotos a pedradas, sí... pero con las bombillas fundidas, JAMÁS. Desde entonces, el paisaje ha sido ese: semáforos rotos poniendo en peligro a los que cumplimos con la seguridad y la normativa viaria, así que excluyan ustedes a uber, cabify, taxis, autobuses, autocares, amazon y otras empresas de transporte y reparto que so ciegos a los semáforos.

Por tanto, aquello tan histórico que fue el final de la bombilla quedará como algo que Ibáñez supo publicar de cara a la Historia, una historia que ya solamente ha sido rescoldos: unaa bombillas halógenas que duraro apenas 20 años, y otras variadas (aquellas que no se pueden tocar con la mano sno con un trapo) que también durarían unos 30 años y varios modelos de leds.. hasta llegar a la bombilla que, en vez de romperse al caer al suelo, rebota como la Trotabota de Casanyes o la pelota saltarina de Sacarino.

Asi que esa historieta de LA BOMBILLA ¡CHAO, CHQUILLA! queda como nostálgica por el título pero también como un marco de lo que fue la preponderancia de una ciencia y una tecnología potente y robusta frente a planes de marketing y publicidad magnificados por decisiones de gobiernos en los que siempre hay dinero que pone el consumidor o ciudadano.