20160505

Ángel de Andrés... Manuel Jumilla Pandero, albañil y pensador

Data Estel·lar brruuuuuff Dijous 20160505

Los jueves -hoy en jueves- por la noche daban Manos a la Obra en Antena 3. Era una versión madrileña y castiza (barrio de corralas) con un tono Barrio Sésamo que me molestó durante la primera temporada (y que mejoró cuando se quitaron de encima a la azafata del undostres y al presentadordetelecincodesdequenació). 

Durante muchos años que no serían tantos porque antes todo duraba menos y parecía que duraba más, Manolo y Benito ponían ladrillos y mi padre decía que "al final [el actor, no el personaje] va a acabar aprendiendo" a soldar, a hacer trabajos de albañilería,  y a hacer arreglos varios. Tiene una explicación que damos luego

Ángel de Andrés López hacía del orondo Manuel Jumilla Pandero, albañil y autónomo de una cooperativa de dos miembros: Manolo y Benito. Se presentaba a sí mismo como "Manuel Jumilla Pandero, albañil... y pensador". "Herr Manolo... herr Manolo mola" repetía de manera ingenua cuando el Tito, les buscaba trabajos.

Pues no os lo creeréis: también ha fallecido. Con 64 años: la de pensiones que se están ahorrando...

No lo digo ahora. Lo pensé cuando lo vi en El Perro del Hortelano y parecía que era un individuo del siglo XVII metido en una película española. Es la única parte de la película que vi. 

De todos modos, cuando intentaba sacar un palillo del envase ese tan mal diseñado de los palillos que ha habido en tantos bares y hogares, cuando mascaba uno de esos palillos, cuando miraba por el tubito... como si se hubiera dedicado a esos tics toda la vida, ya se veía: un actorazo. Por eso parecía que sabía soldar o que sabía enyesar o que sabía enyesar mal como si fuera un chapucero.

Aquella serie era excelsa en muchos sentidos: acabó representando a buena parte de tipos y costumbres sociales. Formas de hablar, y de comer: Carmina cocinaba huevos fritos de verdad y Benito, o un Manolo que entraba como Pedro por su casa, se los comía. 

La explicación es escasa y repetitiva, cosa que nos vuelve a hablar sobre el nulo nivel del periodismo español por más moños que se pongan.

La parte del león se la lleva Carlos Iglesias, quien hacía de Benito en la serie. Desde que salió en un programa basura, el Mississipi, o algo así, es como alguien a quien se tiene muy en cuenta, y más con la peli esa de 1 franco nosecuantas pesetas. Me supera su capacidad de convocatoria. No la comprendo. Es como cuando hable el boquino el moreno de Cruz y Raya, que parece que todo el mundo tiene que adorarlo. Eso de la verdad revelada...



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Por supuesto, solamente la maginoteca os va a confirmar que sí, que Ángel de Andrés era el padre que salía en la telecomedia del programa contenedor de los sábados por la mañana hasta el mediodía entre 1988 y 1991, Cajón Desastre (presentado por Miriam Díaz-Aroca, con participación de Faemino y Cansado, en fin, un programón, luego ya TVE se fue por el báter p'abajo). Leo que es "de la etapa Pilar Miró en TVE", y ella fue la directora del Perro del Hortelano. Igual tendré que pensar en valorar más a ese alto cargo que salió por patas por un caso de trajes años antes que Francisco Camps en Valencia.


Busco el nombre... Pase sin llamar.  Con Marta Fernández Muro

Único vídeo encontrado:

 


Fue la primera, por no decir, única vez que vi una telecomedia estilo estadunidense, con su escasa media hora y sus risas, en una tele española

¡La otra fue también en TVE y también con Ángel de Andrés! Una versión de The Honeymooners ("Los lunademieleros" en traducción literal) que fue de las primeras telecomedias en la tele de Estados Unidos y que originó los dibujos animados Los Picapiedra: efectivamente, aquella serie llamada Contigo Pan y Cebolla, con un actor alto y gordo y otro bajo y escuchimizado (por comparación daba la sensación de ser una versión de Pedro Picapiedra (Ángel de Andrés) y Pablo Mármol (Guillermo Montesinos), pareja que podría ser el origen de la de Manolo y Benito pero es algo que solamente leerán ustedes aquí. Creo que la daban los lunes de mediados de los años 1990 (ajá, comprobado: 1996-1997). Seguramente en la maginoteca somos los únicos que la recordamos ¡pero para ser apenas cuatro actores llenaban la pantalla por completo! Era de risa. Sin tonterías. 

Foto del blog  quefuede


Cuando digo que era un actor digo que sabía que lo bueno era que una serie o una obra de teatro continuara el máximo de tiempo. Lo recuerdo en una entrevista de la tele intentando no salirse demasiado de su personaje. Sin embargo, estaba sentenciada Manos a la Obra desde que, pese a sus audiencias, le escuché a más de un empresario-ratonil- ñapas decir que "nos ha hecho mucho daño". Luego vienen las ínfulas artísticas: "seguir otros proyectos" o porque las empresas productoras y los cargos directivos de las cadenas sufren de la enfermedad de la lerdituz. Ejemplo: la actriz Nuria González que hacía de su mujer, Adela, un personaje que parece exagerado hasta que te asomas al mundo real y ves que es un pálido reflejo de una realida aún más chocante, no la vi hacer más papeles que valieran la pena, aunque a ella le pagarían más seguramente pero que no me ha llegado.

Quiero decir que SABÍA que era un actor, y que eso era un trabajo. Que podía ser muy culto y leer "8 libros a la vez" (¿pero cuántos brazos tenía?) y lo era pero que había que ejercer el papel que le daban

Ah, sí, y era sobrino de Ángel de Andrés, un histórico del cine español, de lo que convinimos con n colega en llamar "comedia coral [de la época] franquista" y de pelis de llorar de las que tanto les gusta a la gente. Apareció en Don Erre que Erre o en Historias de la Radio.

El tío lo metió en la carrera de actor en vez de en la diplomática, que para eso eran de familia burguesa (¿qué pasa? ¿me lo tengo que callar?) El tío era católico de misa diaria, ayudaba en la iglesia (que me leo la revista Lecturas y me informo, hombre yaaa) mientras que el sobrino era agnóstico.

Agnóstico, el actor ha fallecido en Miraflores y deja dos hijos. Luna, su pequeña "chinita", de 14 años, era su ojo derecho.

¿Desaprovechado? Sin duda. Para el gran público, sí. Para mí, sí.

Porque Manos a la Obra es como si no hubiera existido, y encima hay que verla pagando el peaje de que te tienes que comprar todos los episodios, saber que la misma crítica que considera excelente guiones soeces que provengan de popes de la cultura basura dice que el humor de Manos a la Obra es despectivamente "grueso", y además un montón de gente colocada (modelitis, amiguitis y demás que tanto han pululado por la escena audiovisual española, gente que no aportan y que convierten en pesado un guión, gente que van de guapis). Y eso por no hablar de la última etapa, la de la burbuja inmobiliaria, de vergüenza ajena.

Uno ya había perdido la esperanza de verlo por la tele, que es donde se ver a los actores, por más que insistan en esa entelequía del centro de algunas localidades, cara por un lado y donde no se ve las caras ni se oye a los actores por otro: el teatro.

Curioso lo de Ángel de Andrés: en un país donde todo quisque dice que va en tren y en metro, pero es una evidentemente mentira, es al único al que vi entrar en la estación de Barcelona-Sants allá por el 2009.

En fin, que me siento mal por este suceso luctuoso.