20140328

Visión durilla sobre Suárez

Data Estel·lar prometez Divendres 20140328

Ni siquiera es una explicación mía, pero es durilla. 

A mí Suárez no me caía mal. Tenía pinta de presidente del gobierno, se le entendían las palabras, y era fácil de imitar (al menos para mí). 

Ahora esa tontá que tienen todos, el señor Graciano Palomo (siempre le ponen lo de "señor" delante, igual porque temen que muerda en caso contrario)  y Fernando Jáuregui (el que salía en Telecinco con la cabeza caída en el año 92... pues sigue dando tumbos por ahí). En RNE-1, en el programa matutino-matinal-mañanero, han estado de acuerdo... como decía un gag del Polònia del jueves anterior (20140327): "la prensa de derechas dice esto... y la de izquierdas dice lo mismo". Decían lo mismo, uno fiel a su estilo tosquista (de tosco) y otro con voz más meliflua. El mensaje básico era que la Transición fue lo mejor del mundo. Pudo haberlo sido, sí, señor, pero se pusieron a vanagloriarse y a cerrar cualquier camino de debate que no pasara por el asentimiento amenístico (de aménjesús) de esa recreación mitológica. 

Se utiliza políticamente el fallecimiento de un Suárez que había perdido la Memoria, como antes que él le había pasado a Solé Tura (mister patriarca de la Constitucíón'78) y tal y como dijo Maragall (el que no está lelo y no es de ultraderecha), que dijo que estaban perdiendo la memoria el que trajo la democracia, el que hizo la Constitución y el que hizo el Estatuto.

En esa pérdida de Memoria individual se ejemplifica, como ya se había dicho, la pérdida de la Memoria colectiva al grito de "soy constitucional, tucional, tucional" o algo así, puliéndose todo lo que de interesante, atractivo y dúctil tiene esa ley fundacional del Estado.

Y ahora se intenta crear algo que ya Victoria Prego, alguien que lleva décadas viviendo del mito de la Transición, a base de crear protagonistas en las élites y suprimir o ningunear el proceso ciudadano (al final abortado, tanto que no les gusta eso, y triturado, consumido, asustado y alienado). Se trata de la creación de un superprotagonista que sustituya a un protagonista colectivo: Adolfo Suárez.

Pudo haber sido la persona idónea, eso teniendo en cuenta que a mi abuelo no le hubieran dejado nunca estar en ese puesto... ¿y a vuestros abuelos o abuelas?

Y quedó rematadamente claro que su mente era mil veces más abierta que la de centenares de diputados y decenas de ministros y como cuatro o cinco jefes de gobierno (=presidentes del gobierno) que ha habido luego. La mente, más abierta; las ideas, más democráticas o simplemente democráticas, donde la disensión (y no el consenso a la búlgara) era lo más valioso, tras cuarenta años o tal vez más de esos consensos con patadas policíacas en la boca a los que discrepaban. Y con capacidad para debatir y negociar con divergentes y opuestos. 

A eso añadamos que cuando a uno le dan el aparato del Estado en forma de gobernadores civiles que quieren ser diputados o tener prebendas y que controlan medios de comunicación y liderazgos de opinión varios, ganar unas Elecciones puede estar chupado.

Ahora bien, resulta que Lidia Falcón, también tertuliana (en el programa del cura de Sabadell, por un poner, la hemos podido ver durante años pero antes y durante en prensa variada, radio variada y libros variadas y compromisos públicos variados)

En el diario Público.es (en Internet, tras haber despedido a todos los trabajadores), Lidia Falcón publica la sección La verdad siempre es revolucionaria

Desconozco los límites del derecho de cita pero pondremos bastante de su artículo

Víctimas de un enorme engaño



 Adolfo Suárez no fue más que el encargado de llevar a cabo el proyecto capitalista que la Comunidad Económica Europea tenía previsto para España, desde hacía más de una década. En los años ochenta, en un programa de televisión en la cadena estatal, Carmen García Bloise, miembro de la ejecutiva del PSOE, persona de confianza de Alfonso Guerra, y bien informada, explicó que el sistema que se había montado para España estaba diseñado desde los años sesenta por el Mercado Común y la OTAN. Que ella lo sabía muy bien porque, como hija de exilados socialistas en Bélgica, había asistido desde muy joven a las reuniones que sostenían sus padres y compañeros de ideología con los dirigentes de las grandes instituciones europeas, con los responsables estadounidenses de la Alianza Atlántica, de la CIA, los británicos del Intelligence Service, y sobre todo los hermanos alemanes del SPD, que no contemplaban otro cuadro político para nuestro país que el que resultó implantado con la Constitución de 1978.

Hum... al margen de que  alguien que sea de confianza de Guerra ya no me la merezca (es que la derecha que se hace pasar por izquierda me da picores), y que la fuente única sea un programa de tele (que no hablamos de un bloguero de gratix), la idea está bastante establecida y cada vez es más clara. Sobretodo, tras haber visto las revoluciones de colores, las primaveras árabes tuiteadas o los Maidanes ucranianos entre el 2006 y el 2014.

Mientras, la UCD obtenía 6 millones de votantes, el PSOE, 5 y el PCE, uno y medio, lo que significaba que el país se escoraba a la izquierda. Y ése, y no otro, era el peligro que tanto temían los poderes fácticos.
No sé yo hasta qué punto, Franco y cierto franquismo no sabían perfectamente lo que sucedía, y cómo iba a evolucionar España. Me temo que Franco lo tuvo todo mucho más y mejor atado de lo que se sospecha. 

Una vez los representantes de la UE y de EEUU se reunieron con el asesor del rey, Torcuato Fernández de Miranda, y le encargaron que encontrara a un funcionario de ninguna relevancia ni ideas propias, que saliera de las filas del franquismo para no alarmar a la caverna
Por lo tanto, Suárez entra en la misma categoría de tantos personajes políticos españoles (catalanes, si te apetece) desideologizados y fabricados en laboratorio.

Fue cumpliendo todos los pasos que sus jefes le dictaban: lo primero, la Ley de la Reforma Política y las elecciones que había que organizar, sino que se lo creyó.
Sobre la legalizaciónd el PCE y del PSUC (comunistas), frente a las reticencias de las potencias exteriores, como Estados Unidos de América a quien Franco cedió la soberanía militar y exterior desde 1953; o como la RFA, país de libertades donde el Partido Comunista estaba prohibido, en consonancia con el muro de contención en Francia, Italia, Bélgica, Grecia y demás para impedir que gobernaran fuera de gobiernos locales, osea, que cualquier coalición antes que pactar con los malvados comunistas.

Santiago Carrillo se lo puso fácil: el pueblo español gozosamente aceptaba la restauración de la monarquía borbónica que con tanto deshonor había expulsado del país en el año 1931. Y con él a toda su camarilla: capital, banca, hombres de negocios como De la Rosa, latifundistas del sur y del oeste que constituyen su corte; comprendía claramente el papel imprescindible que cumplía el Ejército franquista y seguía financiando y adorando a su Iglesia católica.
 O que quien siembra vientos recoge tempestades.

Y ahora voy a copiar algo que hace algún año que otro que defiendo y que considero fundamental, y que facultades de Económicas y Políticas catalanas olvidan en la voz de sus profesores y sus libros (Fuentes Quintana y cía), que ven muy bien los Pactos de la Moncloa... Veamos la versión de Lidia Falcón (y aquí conozco a alguien que sería más tajante todavía). Los subrayados, pese a ser míos, los cedo gustoso, a quien los haya de menester:

Inmediatamente era preciso doblegar la columna vertebral del movimiento obrero y hacerle firmar los Pactos de la Moncloa, por los que el capital imponía sus condiciones. Se acabaron las multitudinarias manifestaciones –recordemos la de la SEAT en Barcelona–, las huelgas interminables –recordemos la de Roca en Barcelona–, y las asambleas obreras, y el proletariado se convirtió en servidor sumiso de la patronal. Así el país se asentó como un buen socio de los centros de poder económico internacionales. Cierto que para conseguir tan buen resultado Comisiones Obreras y el PCE colaboraron sumisa y eficazmente, pero tanto unos como otros habían sido advertidos con severidad: o esto o el caos, sucedáneo de la Guerra Civil y de la implantación de una nueva dictadura. Y tal amenaza no debe ser secreto para nadie ya que Carrillo lo ha confesado y ratificado numerosas veces.
Los Pactos llevaron a la rebaja de salarios, al aumento de la explotación de los trabajadores y a la desmovilización de los sindicatos. Pero fueron definitivos para asegurar la tranquilidad laboral que necesitaba el capital.

Seguro que Vicenç Navarro, el politólogo que siempre está explicando el Estado del Bienestar y la falta de democracia española, ha dicho algo parecido.

Siempre hemos escuchado propaganda gubernamental, y de la prensa del régimen, a favor de esos Pactos. Cuando digo siempre quiero decir en 1977, en 1978, en 1984, en 1988, en 1991 o en 2010 o en 2014. Siempre hay quien añora eso, pese a que el latigazo contra los trabajadores es tal que los hijos o nietos de aquellos que trabajaban en 1977 están cobrando menos o nada y en peores condiciones (que ya es decir, ¿verdad?) en entornos sin solidaridad obrera alguna porque nadie es obrero ni asalariado (anomia) y todos se piensan que los demás cobran menos o más, y todos y todas se esconden información (iguales trabajos, diferentes sueldos, secretismo para todos, fortalecimiento de los jefes de personal y empresarios y debilitamiento total de los currantes). La diferencia es que los que cobran menos o nada y en peores condiciones se piensan que están bien o mejor (alienación).  Además, resulta que están mil veces mejor formados y eso se ha demostrado otra gran trampa: a más formación no ha ido ni mejor trabajo ni mejor sueldo ni siquiera un trabajo adecuado a la formación, a partir del momento en que, ya no una minoría, sino una gran cantidad de trabajadores estaban formados. Para simplificarlo: los que entraron en bancos o en factorías y sabían apenas escribir y las cuatro reglas en los años 60 o tener una formación media o básica o incluso con la EGB sin acabar durante los años 80 entraron y pudieron desarrollar carreras profesionales que la mayoría de gente con carreras universitarias (generacionalmente, sus hijos) jamás verán ni en pintura. Y, evidentemente,c on FPs acabadas, o carreras realizadas, aún había más posibilidades.

Se puede decir que el origen y verdadero maldito Grial de la Transición en materia económica, los Pactos de la Moncloa, pusieron tanto las bases económicas como la futura destrucción de la Economía.

Y ahora a llamarme ignorante y a mostrar datos contrarios a lo que ha sucedido.


Suárez no era tan partidario de la OTAN como se necesitaba, es Calvo Sotelo, con la secreta alianza del PSOE, el que nos mete; Suárez comenzaba a convertirse en un socialdemócrata inventado por él mismo, que no tenía detrás ningún respaldo ni económico –el CDS que crea está en la miseria– ni político, pues la SPD alemana ya había apostado por el PSOE.

El golpe de Estado del 23-F es un montaje entre todos los poderes: económico, militar, político, con el rey al frente, para advertir a los que iban a gobernar a continuación que no se permitían veleidades como las de Suárez. Y la inmensa manifestación del pueblo en Madrid después del golpe venía a decir: de acuerdo, antes de que nos fusilen al amanecer elegiremos a Calvo Sotelo como presidente del Gobierno, nos rendiremos al capital y le estaremos eternamente agradecidos al rey que nos ha salvado la vida. No se debe olvidar que esa Transición idílica que nos han contado sumó más de 600 muertos, víctimas una buena parte de los facciosos y organizaciones policiales que nunca fueron ni descubiertos ni castigados.

De hecho, Suárez permitio que España fuera a la reunión del Movimiento de No Alineados en 1979 en vez de ir a arrodillarse ante la amenaza nuclear en forma de OTAN o de Pacto de Varsovia. y se hizo en La Habana... aaaaaaarrgghh, un peligroso castristarojoseparatistaateo, así era Suárez.