20070714

Todos los nombres si no te rindes

Data Estel·lar maxmixmax Dissabte 20070714

Venga, que esto tiene que ir rapidito.

Hace más de un año me dijeron que a mí me tenía que gustar Todos los nombres, famoso libro de José Saramago, autor de puntillo gafapasta (y no nadie crea que abuso de la expresión, pues lo gafapasta no va definido por el emisor sino por el receptor o el medio de comunicación que promociona al primer emisor). Por fin me decidí y, en vez de cogerme un tebeo (sí, un tebeo gafapasta... algún día hablaré sobre el tema... hoy mismo) de la biblioteca, me cogí ese libro. Primera sorpresa: el tío evita los puntos y aparte como otros evitan los intermitentes al girar en las rotondas y se dedica, pongamos por caso, a hacer luengas enumeraciones, en buena parte innecesarias de elementos cotidianos de un lugar o escenario, sin más necesidad que la de llenar un espacio, a modo de ejemplo, los datos identificadores del obispo, el nombre completo, sin que le faltara el apellido o una partícula, la fecha y el lugar de nacimiento, los nombres de los padres, los nombre de los padrinos, el nombre del párroco que lo bautizó, el nombre del funcionadrio de la Conservaduría General que lo registró, todos los nombres, vaya, pensó el autor del blog, es una de aquellas insólitas ocasiones en las que la búsqueda de una cita hace aparecer, con la aparición de aquel azar indefinible si no es en términos de probabilidad estadística poco útil en la vida cotidiana, el propio título del libro, buscando, es la p29, y no se atreve a enumerar las enumeraciones de Saramago en este libro aunque le pasa por la cabeza más de una vez, y repite libro aunque piensa si no sería más correcto "novela" u otro término que desconoce, uno que defina una historia en la que se utilizan las comas en vez de otros signos de puntuación en una especie de continuo, pensamiento o diálogo o monólogo interior o algo así. La novela está traspasada por una especie de subterráneo humor, algo negro o, al menos, imprevisible, viendo el contexto en el que se desarrolla. Yo veo un manga... También veo un musical mudo. El primer chiste es que el título es Todos los nombres pero el único personaje del que sabemos su nombre es Don José, del que se nos dice que nadie recuerda sus apellidos, y que coincide con el nombre propio de Saramago, así como el de otra gente.

La historia va, y sí, habrán DESTRIPES, de un funcionario del Registro Civil que revisa actas de nacimiento y defunción cuya afición es recortar noticias de personajes famosos. Un día decide encontrar información incuestionable de esos personajes y coloca copias de sus actas de nacimiento, etc. en los dossieres de cada uno de ellos, conservados en su casa, que forma parte de un edificio anexo a la Conservaduría, que es el Registro Civil, donde trabaja. Esto le facilita la afición. Un día se encuentra con que la casualidad le ha hecho coger también el papel de una mujer desconocida. Se pone a buscar datos sobre su vida y poco encuentra, descubre a qué colegio había ido y poco más de la mano de una antigua vecina, y encima, y como no nos podríamos esperar más de un autor español, en este caso portugués, de lo que se deduce un fenómeno tristemente ibérico, la mujer ha muerto, no de forma natural de un piano caído de un noveno piso, sino por un suicidio cuyas causas no se sabrán, y esto lo hace Don José en horas de trabajo, puesto que las horas de asueto ya le son insuficientes, llegando a hablar incluso con los padres de ella y entrando en su piso, y además le persigue su jefe, el conservador, en un papel que me recuerda bastante al policía de la novela Alfons XIV de Lluís Anton Baulenas, un jefe de quien yo sospecho que se dedica a lo mismo que Don José pero en la escala de saber todas las particularidades vitales de sus empleados, y algo de eso se comenta en el libro, cuyo final es incomprensible, para evitar que la mujer continúe muerta tendría que destruir un certificado de defunción que no ha aparecido en toda la novela y cuya inexistencia me planteaba la esperanza de que estuviera viva aunque ya me olía que no, porque si no, esto no sería una novela de receptor gafapasta y origen ibérico, cosa diferente de ser un best-seller estadounidense, donde siempre se deja un margen a la esperanza y la alegría vital, en este estúpido entorno de intelectualoides ibérico sólo lo gore, lo sucio, lo miserable, lo soez y lo macabro son respetables por los decisores de todo. Bastantes personajes interesantes: Don José, el conservador, el pastor, la anciana del entresuelo derecha, el director de escuela y la propia mujer imposible de localizar.

Que no se me olvide de escribir que el estilo un tanto machacón, sobretodo, al principio, me recordó al tostón de La Saga/Fuga de J.B (de Torrente Ballester), una novela que prometía mucho y que no dio nada más que letras y páginas. Creo que Kang/Inmortus tiene más enjundia que JB: que la Literatura Española, con la RAE al frente, se lo haga mirar pero muy bien mirado y por un médico de toa categoría y que se fije mucho. Suerte que me costó 1€ porque salió con El País. Si JB era para leerlo con acento galleguiño (no en idioma gallego): "robaron o corpu santu", Todos los nombres es para leerlo con acento portugués, o incluso en portugués, con entonacion de no darle importancia a nada. En algunas secuencias, la voz aquella de las pelis españolas de los años 60, con el aquel clásico inicio: plazoleta con coches: "Sí, señoras y caballeros, el mundo moderno nos ha traído todo tipo de lujos: los coches, las motos, la televisión, los cohetes... y el turismo... papaparapapapararara pararar" o la voz de "qué bueno es todo el mundo" de Bienvenido, mister Marshall.

Que no se me olvide tampoco de preguntar qué significado tiene el final. Sólo se me ocurre que al autor le habían contratado tantas páginas. Llegó ahi y dijo: se acabó, pum. Y a otra cosa.

Pero es que resulta que, cuando me queda entre la mitad y un tercio del libro, me toca hacer un curso llamado "Nous immigrants, nous veïns", de Els Juliols de la UB, curso del cual alguien que cobrará dos o tres veces más que yo comenta que "trobo que els preus són cars", y que además le servirán de puntos para promoción laboral. Me pregunto qué cosas se pueden colocar en un blog, si es posible, factible, deseable, esperable, necesario o conveniente anotar demasiados, y no digo todos, los pasos que uno da en la vida y me tengo que responder yo mismo mientras tecleo, sí, es necesario apuntar este curso porque tengo un apartado de "inmigración" y de ahí podré sacar información para ese apartado, además de que este blog se llama "la maginoteca", es decir lo que interesa a maginelmago, elemento del que algún día tengo que descubrir algo que me sea útil y, a la vez, me doy cuenta de que el estilo de escritura de José Saramago es muy útil a alguien que guste de las oraciones complejas e inacabables, que si se enteran los de la ESO y los de Bachillerato, se acabaron las reglas de puntuación y demás.

Pero no liemos más la troca.

Y ese curso se realiza en la famosísima Biblioteca Tecla Sala, en la segunda ciudad de Catalunya, L'Hospitalet de Llobregat, comarca del Barcelonès, provincia (ahora le dicen: "demarcación" para no decir "provincia", en ciertos medios de comunicación) de Barcelona, 500000 habitantes, salida de metro L1Roja Torrassa, bajo el puente de Renfe Cercanías de la C-4Amarilla, con una autopista llamada Avenida", un entorno degradado y caído a trozos, la propia Tecla Sala tiene medio edificio en ruinas, con unas aceras que dan pena, y una biblioteca absolutamente maravillosa en cuanto a iluminación que contiene el mayor fondo (el más variado, seguro que sí) de tebeos de las bibliotecas públicas de la región. En el apartado absolutamente negativo: en la entrada, planta baja, están los "tebeos para niños" separados de la primera planta, con los demás tebeos. Eso da una visión absolutamente grotesca y deforme del mundo de la historieta. Los tebeos que están abajo no están también arriba. De alguna manera, Moebius o Taniguchi o Sir o Van Damme son cosas a respetar pero los de siempre, Jan, Ibáñez y demás, son cosas para usar y tirar. Es una opción que no podré compartir jamás pero que la biblioteca utiliza. Esa actitud es reproductora de antiguas y eliminables conductas públicas en relación con la historieta, aquellas que dicen que "los tebeos son para niños", tan repetido en Internet como crítica pero que ni yo he notado jamás en mi entorno, más que en alguna muy escasa ocasión porque todo tipo de opinión han de existir, pero que los propios que se dedican a los tebeos sí que comparten, y de ahí surge lo siguiente, esto es, hay tebeos que son consumo y otros que son Arte, los de consumo son para "críoh" y los que son Arte son para mayores, o mejor dicho, los que hagan más hincapié en lo feo, lo sucio, lo gore, lo cruel, lo equívoco, lo vacuo, lo incomprensible o lo nefasto es Arte. De ahí saldrá un corolario temible y es que, si los tebeos son Arte, tienen que ser feos y que, si los tebeos "pá críoh" también son Arte tendrán que ser así, que son lo que le gusta leer al autor y he ahí el Mister K y otras yerbas, por ejemplo, o el caso de putrefacción de las historietas de Mortadelo y Filemon.

De todos modos, estamos ante un fondo muy aceptable, que incluye incluso un incunable como es L'Enigma Gaudí, de Sire, un intento de línea clara de mediados de los años 80, un autor del que hay que saber qué fue de él. Un mito que pude leer por fin.

... como también leí La vida es buena si no te rindes, icono gafapasta donde los haya, se trata de una historieta de Seth ("el dibujante de la nostalgia", aquí cada cual haciéndose su nicho comercial con retroexcavadoras). Me propuse leer historietas gafapastas, o considerables gafapastas por mí, en la biblioteca, para no ser un inculto de la historieta... no me hacía gracia gastarme el dinero en cosas que sabía que no me iban a gustar (las ojeo y digo: "puffff, otra vez lo mismo"). Encima suelen ser obras tipo novela, de lectura casi única, no es como un Spirou que se puede leer varias veces y no cansa, sino que esas "novelas gráficas" comienzan (mal) y acaban (peor) y lecturas sucesivas pueden llevar al suicidio o a la depresión. Pero, bueno, a lo que iba: mi idea era leerme varias (ya llevo bastantes) y luego comentarlas por aquí. Lo pero iba a ser que no tendría imágenes para ilustrar (¿ilustraciones para imajar?) puesto que los tebeos me los leí en la biblioteca y eso me está comiendo la cabeza porque, como se aprecia, y este mensaje es claro un ejemplo, yo suelo poner montones de ilustraciones en mis textos. Eso hace que ese proyecto se postponga o se diluya, a excepción del tebeo de Seth.

Es de Sins Entido, claro. Bueno, claro para mí que ya me he leído un porrón de gafapastas cons entidas.

Considerado "una de los 100 mejores comics del siglo XX", uno se pregunta si la lista no fue escrita por sus amigos y por los suscriptores del "New Yorker" (hasta los años 90, era una revista que básicamente se vendía por suscripción, si mal no recuerdo; entonces hubo un gran cambio y de ser una revista sólo ilustrada con dibujos, pasó a tener fotos, o eso comentaban en un dominical de un diario de aquella época). Realmente la historieta no está mal pero yo creo que no se puede considerar de "los mejores" a un tebeo autorreferencial, cuyo protagonista es un autor de comics (el propio autor) y que hace referencia a otros tebeos continuamente (aunque me sienta identificado con eso: "cuando hago tal cosa es como si lo hiciera tal personaje") y que el núcleo de la historieta sea una investigación personal-periodística de un dibujante del "New Yorker" de los años 50 llamado Kalo. Pienso que esa obra no existiría de no haber existido todos esos elementos, los cuales forman parte directa de la propia concepción de la historieta: la existencia de otros tebeo es necesaria para que sean citados. Una simple parodia llena de referencias y autorreferencias no puede ser considerada de lo mejor. Requiera una evolución: Fanhunter no puede ser considerada de lo mejor en la historieta porque no se puede despegar de las referencias externas ni evolucionar en ningún sentido que no sea el volver sobre sí mismo que es volver sobre "otra vez Star Wars" o algo así. El primer Superlópez tampoco lo podría considerar, igual que el primer Mortadelo y Filemón, parodias de Superman, Sherlock Holmes o 007, sin más. Es luego, cuando evolucionan, por la fuerza de los acontecimientos, por agotamiento de la parodia o por otra cosa cuando se pueden considerar como algo relevante.

Tintín, como reportero aventurero que investiga cosas realmente complicadas, como el tráfico de drogas mediterráneo, con un estilo de dibujo y de guión muy pensado, que no necesita nada más externo o ajeno a su historieta para decirnos lo que sucede -muy bien podría haber existido Tintín y nada más en la historieta belga; frase sin connotación negativa- es una obra maestra pero tintines o tintinas posteriores (Rita Reporter, por ejemplo), mucho tienen que demostar para estar entre esos 100 mejores comics. Es decir, otra aventura de un investigador, otra historieta de alguien que busca a alguien, y que se basa en el plano-contraplano, y cuyo estilo de dibujo es tan repetitivo de otros autores contemporáneos, y en el cual lo que sucede es lo que ya hemos visto mil veces (una vida muy mala pero lo fácil que es ligar, qué poco le gusta su familia pero se mete en casa de su madre a gorrear comida en cuanto puede), en fin, esas gafapastadas repetidas hasta la saciedad, con ese entorno de "todos somos artistas"... ¿es que no existen las fábricas de Detroit en Estados Unidos? ¿es que nadie recoge naranjas en California? ¿Es que todos son periodistas, escritores, gente de buena vida y mancharse nada en Estados Unidos? ¿Son eso las "historias de la vida cotidiana"?

En general, sin embargo, la historieta no está mal. El estilo de dibujo no es agresivo. Me recuerda a Fermín Solín (de quien oí en el Saló del Còmic que, a su vez, es una versión de un autor francés que yo entendí que era Berberian pero no sé). También me recuerda a Scott McCloud.

La p45 tiene una frase estupenda: ¿Qué hacen estos horrendos alternativos aquí? Si algo me pone de los nervios es esta clase de farsantes que dedican tanto esfuerzo y energía a ser "diferentes".

Por supuesto, lueo vemos que la historia de Seth sigue los parámetros gafapastas pero esa autocrítica, consciente o inconsciente, me anima a seguir leyendo con interés.

Evidentemente, los alternativos no fueron más que un grupo pre-gafapastas que dominaron los años 90 y que pueden ser vistos hoy en día incluso, en el 2007. Actualmente, no dejan de ser más que gafapastas. Lo gafapasta, como ya dije, o sino lo digo ahora, lo está fagocitando todo. El querer ser "diferentes" provoca que todos sean "idénticos", sino no podría un distinguir que son "alternativos" o "gafapastas". Son "ese tipo de gente". Los catetucios makineros de disco y coche amarillo no serían "gafapastas" pero sufren el mismo dolor en silencio ruidoso: son idénticos cromos al querer ser diferentes. Tanto los gafapastas como los makineros (a falta de un nombre más adecuado) llevan piercings o tatuajes, o chanclas... el conjunto "Intersección" entre ambos conjuntos es el de los elementos externos que precisamente los querrían convertir en más diferentes entre ellos mismos.

Esta historieta de Seth converge con la de Saramago: se busca la biografía de una persona absolutamente desconocida por el protagonista. Sabemos lo que le pasa al protagonista por la cabeza continuamente. En ambos casos, lo que rodea al protagonista son elementos un tanto decorativos, mejor dicho, como si el exterior al protagonista fuera un eco. En ese sentido, el personaje de Seth lo explica a su amigo, que no es más que un necesario contertulio para que el lector se entere de algo, sin que abuse más de los recuadros de texto que también sirven de monólogo interior como el Don José, de Saramago. Le dice que tiene un problema como de que ve el mundo un poco triste, como que le parece que le molestan los demás, deja a sus novias el día menos pensado, etc. Lo externo queda amortiguado por lo interno al protagonista. El final de Todos los nombres también tiene ese rasgo [DESTRIPE] cuando la certificación fáctica -faltará siempre el papel- de la muerte de la mujer tiene el añadido de la desaparición de la mujer del entresuelo ("se la llevaron al hospital") y hasta la desaparición de su hogar, en tanto que el jefe es capaz de acceder a él: todo lo que es externo al protagonista o está amortiguado por el ruido interior del pensamiento o es eliminado por alguna circunstancia exógena.

En ambos casos, los protagonistas hacen cosas que jamás se habrían planteado. Incluso utilizan una gran cantidad de recursos, en tiempo, desplazamientos, etcétera. Y no era necesario encontrar a ese personaje. En ambos casos se plantea como una búsqueda interior, tanto por el hecho de estar el protagonista todo el rato pensando sobre su búsqueda o el autor diciéndonos lo que piensa o el lector viendo como todo se dirige hacia esa búsqueda, pero también por una búsqueda de quién cada uno de ellos realmente, si es que es algo. Realmente este parece ser un tema demasiado importante en la literatura occidental, y a mí me deja frío. ¿Importa algo saber quién es uno? ¿Qué utilidad tiene?

En ambos casos, "Kalo está muerto" , sobre la mujer desconocida, "sólo había conseguido averiguar que estaba muerta"... En ambos casos, eso implica que hay que continuar la investigación. Si no se puede conseguir nada del presente o del futuro de la persona, dado que está muerta, y del pasado se ha podido conseguir poco (unas cuantas fotos, unos cuantos chistes gráficos), habrá que preguntar a los padres.

En ambos casos, acabamos con una historia tristona. De ahí que si en la Península Ibérica guste lo que ya dije antes, lo triste, lo que da pena, ¿cuántas pelis españolas no anuncian "un guión cómico con ternura" y, luego, es una historia que haría llorar a los guionistas de "Marco"?

Las p113-117 son un regalo para Scott McCloud y que se diviera analizándolas: aquello del cerrado y las viñetas contiguas. Transición non-sequitur (la número 6), diría yo.

Me ha gustado mucho que Seth camine cerca de fábricas o por antiguos polígonos industriales. Yo creo que son fábricas de los años 50 o 60. p42, p92. El mismo dice que le gusta.

Interesante: el glosario final ilustrado de nombres del New Yorker y personajes citados.

Y ya está por ahora.